15 Noviembre 2007
15 Noviembre 2007
14 Noviembre 2007
La lucha actual contra VIH/Sida entre la población femenina de Argentina
Se registraron los primeros casos de VIH/Sida en Argentina en el año 1982. En su momento de iniciación, VIH/Sida era una enfermedad de hombres que tenían sexo con hombres y que importaron la enfermedad de países del Norte (Bianco, 2002). No fue hasta cinco años más tarde que se registró la primera mujer enferma con Sida. Al principio de la epidemia, la respuesta gubernamental fue lenta, en gran parte a causa del tabú de discutir la sexualidad en la sociedad argentina. Si quiera utilizar una estrategia de prevención, tiene que promover el uso de preservativos, algo que el gobierno argentino en los años 90’s no quería hacer. El gobierno tenía una alianza fuerte con la iglesia católica que tenía, y sigue teniendo, una política estricta del anti-preservativo (Bianco, 2002). Además de la falta de discusión sobre los temas de prevención y sexualidad, la gente con VIH/Sida sufrió mucha discriminación durante los primeros diez años de la epidemia. En 1997, se inició una acción legal contra el Ministerio de Salud de Argentina porque no se proveía los tratamientos a la gente con VIH/Sida que había prometido proveer, y después de esta acción legal se formó el Programa Nacional de Sida. Sin embargo, el gobierno siguió utilizando una estrategia que centró en el tratamiento de VIH/Sida en vez de en la prevención. En los fines de los 90’s y al principio del siglo XXI, después de presión de grupos de la sociedad civil, el gobierno comenzó incorporar esos grupos y adoptar una campaña de prevención que incluida la distribución de preservativos. Aunque han sido cambios positivos en la lucha desde 1987, los datos recientes demuestran que estos cambios no han igualmente mejorado las condiciones de toda la populación argentina viviendo con VIH/Sida. En Argentina, la relación de hombres a mujeres infectados fue 20.4:1 en 1988, y en 2002, la relación disminuyó a 3:1 (Bianco, 2002). Para entender el crecimiento exponencial de los casos de VIH/Sida entre mujeres, es crucial entender las vulnerabilidades específicas que tiene las mujeres ante de VIH/Sida.
La investigación de la situación de las mujeres ante VIH/Sida muestra algunas cuestiones más profundas en la sociedad y la cultura argentina hoy. Más que nada, el carácter patriarcal de la sociedad ha desarrollado papeles de género que caracterizan el ideal femenino por “la pasividad de las mujeres y la subordinación de sus expectativas en provecho de los deseos sexuales del hombre” (Consciencia Latinoamericana, Católicas por el Derecho a Decidir). Cuando una mujer piensa que debería actuar pasivamente con respecto a la sexualidad, falta el poder de negociación en el sexo seguro, y sube su riesgo de contraerse VIH. Doctora Ana María Pizarro nota este peligro cuando escribe que “la marcada tendencia de la cultura patriarcal para clasificar y encasillar las diferencias en el ejercicio de poder, y la exclusión…dificultan el desarrollo de estrategias y acciones efectivas para enfrentar la pandemia del VIH y Sida” (Pizarro, 2006). En general, las estrategias para afrontar VIH/Sida niegan de mencionar las desventajas que tienen las mujeres en la lucha. Un obstáculo para las mujeres que quieran protegerse de VIH/Sida es la noción machista que levanta sospecho sobre el conducto sexual de las mujeres que insisten usar preservativos. Según una actualización técnica llamada “El género y el VIH/Sida” y publicada por El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA), una mujer que quiere introducir un preservativo en su relación con una pareja se encuentra con el problema de que “su pareja cree que no le es fiel o la considera ‘demasiado preparada’” (ONUSIDA, 2000). El estigma usar un preservativo puede ser particularmente predominante en un país como Argentina, que aunque es menos religioso que algunos otros países latinoamericanos, tiene una presencia notable de
Aparte del contexto de una sociedad influida por el patriarcado y la religión, la pobreza es otra cuestión que directamente afecta la situación de mujeres argentinas ante VIH/Sida. Un artículo en la revista Desidamos, publicada por
La pobreza tiene dos otras consecuencias que aumentan el riesgo de las mujeres de contraerse VIH: el trabajo sexual y la violencia sexual. Como explica Pizarro, “La pobreza y la falta de oportunidades de crecimiento económico…inducen a las mujeres al trabajo sexual” (Pizarro, 2000). Trabajadoras sexuales se enfrentan un riesgo alto porque muchas veces están presionadas a no usar preservativos, o son víctimas de violencia sexual. Encima, Pizarro nota que la discriminación y la marginación que se experimentan estas mujeres pueden impedir su acceso a servicios de salud. Según Pizarro, “Las trabajadoras comerciales del sexo ambulantes tienen mayor vulnerabilidad en tanto tienen menor acceso a los servicios de salud y su acceso a las intervenciones de los programas y proyectos en VIH/Sida es menor” (Pizarro, 2000). Con respecto a la violencia sexual, todas las mujeres, no sólo las trabajadoras sexuales, son vulnerables. ONUSIDA dice que “en situaciones de violencia o de amenaza de violencia, la mujer ve gravemente limitada su capacidad de adoptar medidas para protegerse contra la infección o de insistir para que su pareja masculina tome precauciones” (ONUSIDA, 2000). Además, un folleto publicado por
Al fin, hay otro tema grande que específicamente afecta a las mujeres ante el VIH/Sida: el embarazo. Mucha gente no sabe que hoy existen tratamientos muy efectivos para que los hijos de madres que tienen VIH/Sida nazcan sin el virus. A causa de la ignorancia de este hecho, hay muchos prejuicios contra las mujeres viviendo con VIH/Sida, como que “no deben tener relaciones sexuales y menos aún tener hijos” (“Los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres viviendo con VIH/SIDA,” Desidamos, 2002). El problema es que hay una falta de información sobre el proceso de tener un hijo sin transmitir el virus, entonces es difícil para las mujeres tomar decisiones independientes e informadas. Esta falta de información es un ejemplo poderoso de que observa Pizarro cuando escribe, “las políticas de salud no mencionan medidas específicas dirigidas a las mujeres afectadas por la epidemia” (Pizarro, 2000). Afortunadamente, hoy en Argentina hay mucha gente trabajando de cambiar estas políticas y de crear recursos específicamente dirigidos a las realidades de mujeres con respecto a VIH/Sida.
En los últimos años en Argentina ha habido un nuevo y fuerte esfuerzo de cambiar la manera en que se aborda la lucha contra VIH/Sida. Según un artículo publicado por FEIM en 2002, el aspecto clave de este nuevo enfoque es la distribución y promoción de información y recursos dirigidos específicamente a las mujeres. FEIM declara, “Hasta que no admitamos que la erradicación de las inequidades de género está en el centro de la lucha, no avanzaremos contra la epidemia” (Bianco, 2002). Hoy en Argentina organizaciones de salud están colaborando con organizaciones de mujeres para poner la cuestión de género en la vanguardia de la lucha contra VIH/Sida. Estas colaboraciones representan una estrategia que es más profunda y que atiende a la experiencia heterogénea de VIH/Sida. Aunque hay una plétora de estas organizaciones en Argentina, me gustaría centralizar en tres: FEIM, Católicas por el Derecho a Decidir, y
Otro grupo importante es Católicas por el Derecho a Decidir (CDD). Este grupo es interesante porque combate VIH/Sida no sólo de una perspectiva de género, sino también de una perspectiva religiosa. Rompe con la noción de que ser católica y también a favor de la distribución de recursos sobre sexo seguro es mutuamente exclusiva, y hace trabajo crucial por la promoción de los derechos sexuales de la mujer. Según su página de Web, el objeto de lo que hace CDD es “incidir políticamente en escenarios regionales e internacionales para el avance de los derechos sexuales y los derechos reproductivos de las mujeres en América Latina, promoviendo una visión positiva de la religión en el campo de la vida sexual y reproductiva” (página de Web de CDD, 2007). Aunque CDD tiene capítulos a través de Latinoamérica, tiene una presencia muy fuerte en Argentina con grupos locales en Buenos Aires y Córdoba. En 2004, CDD lanzó una compaña llamada Campaña Mundial contra el SIDA 2004:
Mujeres, muchachas, VIH-SIDA en que declararon ser “representantes de diversas comunidades cristianas comprometidas en la educación para la prevención, en la promoción social y la defensa de los derechos humanos de las personas afectadas por el VIH-SIDA” (página de Web de CDD, 2004). A través de la descripción de las metas de esta campaña, CDD utiliza citas de
Al fin, actualmente en la ciudad de Buenos Aires hay muchas acciones y estrategias innovadoras que centralizan en los vínculos entre VIH/Sida y género. En el año 2000,
Me gustaría compartir mis experiencias trabajando como una pasante con
Hay un dicho en la lucha mundial contra VIH/Sida que dice que el virus no discrimina entre la gente que se afecta. Aunque es importante notar que VIH/Sida puede afectar cualquier persona a pesar de su clase, raza, género, religión, o identificación sexual, no se puede malinterpretar esta frase como una declaración de que el VIH/Sida afecte la gente de diferentes realidades de la misma manera. Es crucial que la información y los recursos disponibles están dirigidos a las necesidades específicas de diferentes grupos. Además, no se puede sacar la lucha contra VIH/Sida de su contexto social y cultural más profundo. Como declara el presidente de FEIM, “Solo cuando dejemos que la discriminación dicte nuestras políticas, y permitamos a las mujeres hacer sus propias decisiones sobre su salud sexual, nuestros esfuerzos combinados para frenar el VIH/Sida tendrán una oportunidad” (Bianco, 2002). Estos nuevos grupos argentinos son modelos no sólo para cambios en la lucha contra VIH/Sida, sino también para cambios mundiales de inigualdad de género y derechos de la mujer.
Bibliografía
Acerbo, Mariana, Mabel Bianco y María Inés Re. “Los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres viviendo con VIH/SIDA.” En Desidamos, Año XIII: Número 1, Septiembre 2005.
Bianco, Mabel. “El sexismo empeora los riesgos de las mujeres frente al SIDA.” En Newsday, 2 de Diciembre de 2002.
Bianco, Mabel. “La respuesta argentina frente al VIH/SIDA: ¿dónde estamos? ¿qué pasó? ¿qué se hizo?” http://www.feim.org.ar/articulos.htm
“El género y el VIH/SIDA: Actualización técnica” Publicado por ONUSIDA, Agosto de 2002.
"Mujer y SIDA: Construyendo redes." La Dirección General de la Mujer y la Dirección General de SIDA, el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 2001. Pizarro, Dra., Ana María. “Vulnerabilidad y género: mujeres frente al VIH/SIDA.” En Desidamos, Año XIV: Número 1, Julio 2006.
21 Agosto 2007
Hola a todos, queridos chicos:
Esté será el espacio de nuestras reflexiones comunitarias durante este semestre. Nos encontraremos aquí cada dos semanas para intercambiar opiniones, debatir, pensar, compartir intuiciones y saberes.....Espero que este semestre de profunda inmersión en una nueva cultura, los impulse a dejar una huella en esta nueva realidad... Por eso, detrás de cada uno de nuestros temas de debate, les pido que se hagan la siguiente pregunta: ¿"cómo puedo contribuir no sólo a mi propio enriquecimiento cultural sino también al de la comunidad en la que estoy viviendo? ¿Podré, como estudiante extranjero, dejar una pequeña huella sobre los que me rodean, y qué impacto dejarán ellos sobre mi?"
Entonces, para empezar, les propongo que comenten sobre este mes que han pasado tomando contacto con Buenos Aires, Montevideo, Tucumán, estas ciudades que por unos meses se convertirán en sus hogares... ¿Qué impresión les ha causado la ciudad, el barrio, la gente...? ¿Qué han visitado? ¿Han visto ustedes diversidad socio-económica, han contactado con diferentes personas?
Espero sus respuestas. Aquí estaré, siempre escuchándolos a través de la lectura.... Hagan oír su voz!Un abrazo
Liria
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