Aunque no soy norteamericano como sean la mayoría de los alumnos del programa acá en Argentina, creo que más que distinguirnos como norteamericanos somos todos extranjeros, y aunque lo odio no creo que podemos convertirnos nunca completamente en argentinos o porteños si lo queramos o no. Más que nada está siempre bien claro que somos extranjeros, quizá especialmente yo con pelo largo y rubio y barba y bigote rojos. Por eso no puedo dejarme a esa vista que soy extranjero, y aunque esto no me lleva un problema en la universidad, cuando estoy caminando por Buenos Aires, o si me queda en hostales mientras estoy viajando, es un problema en la manera que siempre se nos acercan los argentinos con otra actitud en sus relaciones con nosotros.

Sin embargo, aunque soy noruego, y me parece que no tengo un acento muy norteamericano, por estudiar en los Estados Unidos para los argentinos y argentinas me parecen norteamericano de todos modos. No obstante, creo que me vean diferente cuando cuento que soy de Noruega, y no de los EE.UU., pero en mis relaciones con mi familia anfitriona todavía me quedo norteamericano, o sea, un 'experto' de las cosas norteamericanas, pero también con una vista noruega. Esa mezcla puede ser difícil navegar de vez en cuando, pero hasta ya no me molesta demasiado.

Ahora que he dicho esto, no me siento, de ninguna manera, menos aceptado o rechazado acá en Argentina. Me parece que son acostumbrados a tener relaciones con turistos, pero también les encantan que hablamos castellano, y algunos se ponen interesados en como es que hablamos el idioma, como lo aprendimos, o porqué elegimos estudiar en Argentina, que siempre les parece un quilombo, politicalmente, economicamente o culturalmente. Les parecen que muchas veces sea mejor para nosotros quedarnos en los Estados Unidos o en Noruega en mi caso, porque para ellos Argentina no necesariamente queda como algo interesante, sino que gustarían que nosotros veníamos en otro momento cuando ya tendrá el sistema y la infrastructura del país que debería ser, no como es ahora mismo.

No obstante, la política norteameriana no siempre queda bien con los argentinos. Hay mucho resentido a lo que está haciendo Presidente Bush, lo nuevo imperialismo norteamericano y capitalismo en esa forma, pero no me parece que hay más acá que en el resto del mundo afuera a los EE.UU. Tampoco vindican su mismo sistema del gobierno o las políticas del estado, así que no odian o se resentan los Estados Unidos por su política exterior, sino que también admiran al estado bienestar.

Todavía, los argentinos ven a la cultura norteamericana con la opinón que no pùeden describir como nada sino consumerismo exuberante. Lo que me parece natural, pero en el mismo tiempo es que muchas veces los norteamericanos no se quedan tan bien con lo que hace su mismo país (gracias a Dios), y se quieren alejárselo. La manera en que de vez en cuando hacen eso es decir que son de otro país, que no quieren necesariamente tener que responder a las vistas del país o contestar las preguntas que surgen siempre sobre la presidencia o la guerra en Iraq o si Corea del Norte es lo que viene o lo que sea. Eso entiendo muy bien, y para mi no surgen todo esto porque soy de Noruega, pero también lo veo muchas veces que yo soy lo culpable en una manera por estudiar en Middlebury y los Estados Unidos.

Como conclusión quiero decir que aunque no hay ningún problema en la universidad, cuando salimos o viajamos me parece que como extranjeros recibimos un tratamiento diferente, para lo bueno y lo malo, por ser extranjeros, no porque somos (o parecemos) norteameriancos.