La ciudad de Buenos Aires sufre una fuerte fragmentación social y déficit habitacional. Debido a las crisis de las economías regionales, los procesos de industrialización, los problemas de integración laboral, las grandes migraciones internas y una falta estructural para sostener el incremento de la población, ha surgido una población bonaerense polarizada (económicamente, socialmente, habitacionalmente). Esta polarización se manifiesta más evidentemente en las soluciones de vivienda a las que la población afectada recurre. Mientras que los miembros integrados (económicamente y socialmente) de la sociedad argentina disfrutan de los servicios e infraestructura de la ciudad formal, el sector excluido (los que reciben ingresos bajos, los que no poseen capital cultural, etc.) se sufre los efectos de vivir en una comunidad que está afuera de la fabrica social y física de la ciudad formal. Las villas de emergencia son dos manifestaciones de esta exclusión social y física. ¿Cómo surgieron esta comunidades? ¿Cuáles son las características? ¿Hay soluciones para este problema urbano?

1. LAS VILLAS DE EMERGENCIA

En el texto Merecer la Ciudad Oscar Oszlak (según un informe de la comisión Municipal de la Vivienda) describe villas de emergencia como “ asentamientos ilegales de familias en tierras fiscales, y en algunos casos de particulares, con construcciones que no cumplen normas mínimas edilicias o de habitabilidad, sin infraestructura de servicio, ni salubridad e higiene compatible con la vida urbana, configurando un alto grado de hacinamiento poblacional y familiar (...) son familias provenientes en su mayoría del interior del país y de países limítrofes, con escasos recursos económicos y baja calificación de mano de obra, que se encuentran en marginalidad “

1.1 HISTORIA

La aparición de villas de emergencia en Buenos Aires se encuentra inextricablemente conectada con los procesos de industrialización de la década de 30 y el modelo de sustitución de importaciones de la década 50. Por a causa de estos procesos de industrialización aparecieron grandes industrias en Buenos Aires y nuevas oportunidades de trabajo. Como consecuencia, hubo una gran migración interna (del campo a la ciudad). El problema con estas migraciones masivas y rápidas fue que la estructura habitacional y social de Buenos Aires no podía acomodar a la nueva población. Había un deficiencia de servicios habitacionales que forzó la gente a buscar residencias en conventillos, hoteles, inquilinatos, y tierras ilegalmente ocupadas (conformando las villas miserias).

Del mismo modo, desde la década 60, hubo problemas de integración laboral para los trabajadores emigrantes. Además, hubo un gran expulsión de trabajadores del sector formal en la Argentina. Estos acontecimientos laborales son los resultados de la introducción de capital monopolista del exterior, la iniciación de actividades productivas con uso intensivo de capital, y un menor utilización del factor de trabajo. Como consecuencia, para el sector asalariado, le resultó muy difícil obtener una vivienda adecuada y forzó mucha gente a las villas miserias y asentamientos populares.

Para combatir el problema de las villas, a partir de 1976, el gobierno militar implementó varias políticas de erradicación (literalmente destruir la villas y reubicar la gente). Estas políticas solamente escondió temporalmente el problema de las villas porque la gente simplemente reubicaron a otras tierras para construir viviendas ilegalmente.

Durante la década 90, con la implementación de políticas neoliberales, la sociedad argentina fue caracterizada por graves problemas de desempleo y extensiva exclusión y marginalización social. Además esta políticas neoliberales causaron un gran polarización de la sociedad. Es cierto que estas políticas aceleraron el crecimiento de la economía argentina, pero en la realidad ese crecimiento solo benefició a los sectores de mayores ingresos. Con los ricos siendo cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres, la población de las villas miserias se duplicó con respecto a la década anterior. Actualmente, es estimado que 116.000 de los residentes bonaerenses viven en villas.

1.2 CARACTERÍSTICAS

Sobre todo, las villas de Buenos Aires son espacios espontáneos, sin planificación y tienen trazados irregulares. Estas características hacen que las villas no se pueden integrar en la fábrica física y social de la ciudad. Es decir que estas comunidades informales no tienen el mismo acceso a servicios como el resto de la población bonaerense. Como resultado, servicios sanitarios, sistemas de agua, calles y aceras pavimentadas y acceso a educación son casi inaccesibles para los residentes de las villas. Otro hecho importante es la instabilidad económica que sufren los residentes de las villas. Un estimado 60% son desempleados, 39% ganen menos que 300 pesos por año y casi todos los residentes son poseen escasa o nula calificación laboral.
Además de la falta de servicios y la instabilidad económica de los residentes, existe una precariedad habitacional extensiva. Actualmente en las villas, según la Comisión Municipal de la Vivienda, 30% de las viviendas están construidas con chapa y cartón con un alto grado de deterioro y obsolescencia; 65% posee muros de ladrillo de canto, cimientos muy precarios, y techo de chapa de zinc sobre tirantes de madera; 5% presenta una estructura portante sólida. Aparte, 95% de las construcciones en las villas se encuentran en tierras bañadas y terrenos de relleno. Esto se resulta en estructuras inestables/ de baja resistencia y un ambiente insalubre.

1.3 Nuevas Políticas de Integración

Actualmente, para combatir el problema de las villas miserias en Buenos Aires (y en otras ciudades latinoamericanas como Rio de Janeiro), el Estado está implementando programas sociales para urbanizar las villas. En vez de tratar estas comunidades informales como enfermedades urbanas (y erradicarlas) el nuevo foco es integrarlas en la fábrica social y física de la ciudad.
Entonces debido al nuevo Ley 148 (Declárase de atención prioritaria a la problemática Social y Habitacional en las villas y núcleos habitacionales transitorios) el Estado (específicamente el Instituto de Vivienda) crió el “Programa de Radicación, Integración, y Transformación de Villas y Núcleos Habitacionales Transitorios”. Este programa se dedica a la urbanización de las villas a través de: la construcción de viviendas, la pavimentación de calles, la dotación de varios servicios integrales (agua, electricidad, cloacas, desagües pluviales), y la extensión de las líneas de transporte a las villas mas lejos (en la periferia). Además, para profundizar el efecto de integración del programa, el Instituto de Vivienda ha organizado equipamientos comunitarios destinado a salud, deportes, educación y cultura. Sobre todo, este programa ambiciona urbanizar 16 villas y construir 25.000 viviendas.

Ashley Valle
¡Suerte a todos!!!