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14 Diciembre 2006

Roberto Arlt, el lunfardo, y la modernidad en Buenos Aires

“…toda acción social se considera resultado de una transacción constante del individuo, de la manipulación, la elección y la decisión frente a la realidad normativa que, aunque sea omnipresente, permite, no obstante, muchas posibilidades de interpretación y libertades personales. La cuestión es, por lo tanto, cómo definir los márgenes – aún estrechos de la libertad concedida al individuo a través de los intersticios y contradicciones de los sistemas normativos que lo gobiernan.” (el historiador Giovanni Levi , 1994)

La dobla del siglo pasado marcó el comienzo de gran cambio social y cultural, frecuentemente referido como el nacimiento de la modernidad y el modernismo. Es caracterizado por el emergente mundo industrializado y el pensamiento relacionado al progreso, la ciencia y el positivismo. Se manifestó en muchos movimientos políticos, artísticos y culturales en los que se expresó la habilidad de los humanos de configurar su propio ambiente. Los grandes escenarios de este cambio profundo fueron las ciudades – los centros de producción y de circulación de la cultura, creciendo cada año más con flujos de migración desde el interior y el exterior a la vez. Es adecuado, entonces, que Roberto Arlt, hijo de dos inmigrantes, nació justo en el año 1900 en Buenos Aires en el barrio de Flores. Lo que esta trabaja tratará de realizar es fraguar algunas posibles conexiones entre la obra de Arlt y los cambios regionales y mundiales que dominaban. Específicamente analizaré el fenómeno del lunfardo, el lenguaje propiamente porteño, en el contexto de urbanización y algunos temas frecuentes en la obra de Arlt que ilustran la experiencia de Buenos Aires en el período. A través de esto, ilustraré los temas que están intrínsicamente presentes en lo que llamamos la modernidad y propongo algunas teorías que explican su predicción de las condiciones sociales y culturales que ahora llamamos en términos generales la posmodernidad.

El autor
Roberto Arlt nació hijo de un prusiano y una italiana. Durante su vida él fue en escritor de diversos medios, incluyendo la novela, el drama y el periodismo. Ahora es considerado uno de los escritores más famosos en el mundo literario argentino, junto con Borges, Sábato o Hernández. Durante su carrera existía una gran disparidad en opinión sobre su capacidad como escritor. Entonces lo que caracteriza su obra y su legado son sus idiosincrasias – sus riesgos, sus fracasos, aun probando su suerte como inventor y formó una sociedad de inventores. Su obra transgresora e irreverente, siguiendo algunas críticas, fue inconstante, sin enfoco, faltando algunos temas coherentes.

Pero a través de sus imperfecciones surgen sus perfecciones. La vida cotidiana es uno de los enfoques primarios en la obra de Arlt – sus aflicciones, sus alegrías, sus personajes, sus victorias, sus fracasos. Escribió de lo sucio y lo invisible o lo que no preferimos ver. Dio vida y un corazón a lo insagrado, lo rechazado, o lo terriblemente obvio. Los trabajadores explotados, las prostitutas, los borrachos, los rufianes fueron sus sujetos de estudio. Si a través de la ficción o la non ficción, estos sujetos adquirían una voz en la observación y los juegos de Arlt – una luz a los márgenes. Arlt respondía a lo que veía, lo que obviamente eran las creaciones de las instituciones de la ciudad. Se estableció la Ley de Residencia en 1902 en Buenos Aires, la que permitía la expulsión del país de cualquier individuo de aspecto sospechoso y la que, efectivamente, se institucionalizó la marginalidad en una manera. (Taranco) Pero al mismo tiempo que representar lo mundial en la escala particular, lo que a él le importaba, en sus propias palabras era “la vida interior dislocada, intensa, angustiosa” (Obra completa, 1981:11, 255) y buscar e identificar el lado humano de todo lo institucional. Siempre buscaba qué sentido tiene la vida en un mundo cada vez más ordenado, y evidentemente se divertía al escribir (tal vez lo que repelió a sus críticas).

El lunfardo, Los siete locos, Las aguafuertes porteñas, y el marco teórico de la modernidad

Implicada en el proceso de urbanización es la migración o inmigración y un fenómeno cultural que se llama la desterritorialización y la aparición de flujos desterritorializados. Esta es la idea de que la experiencia en general deja de coincidir con el lugar en lo que ocurre (Lyotard, 410-1). Junto con la reterritorialización, es la pérdida de la relación natural de la cultura con los territorios geográficos y sociales, y simultáneamente ciertas relocalizaciones territoriales relativas y parciales. Siguiendo Barbero, la desterritorialización habla de las migraciones de la gente que van moviendo según el lucro del “suelo,” (1991) llevando su cultura y costumbres al nuevo territorio. Lo que pasa es que símbolos e imágenes llegan a ser desprovistos de "sentido de lugar" o "estructura localizado de sentimientos.” (Agnew 263)

Este proceso, entonces, implica otro proceso de hibradización sociocultural: la quiebra y mezcla de los procesos simbólicos que organizaban los sistemas culturales. (Barbero). La hibridación implica, como dice el argentino García Canclini, que se han movido las fronteras, entonces las hibridaciones con las que nos concernamos son aquellas que sólo se producen por la destrucción de las viejas identidades, o al menos por su erosión.

El lunfardo
En Buenos Aires, la voz de los márgenes, la deterritorialización y la hibradización tiene una forma y una vida en el lunfardo. El lunfardo es técnicamente un vocabulario de términos con raíces en la inmigración durante el período entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera guerra mundial. Fueron asumidos por Buenos Aires y todo el región rioplatense, donde el discurso se mezclaba con otros discursos de origen campesino, incluyendo los quechuismos y lusismos que ya existían en la habla común (Gobello). También proviene de otros lenguajes marginales lejanos en el tiempo, como el caló gitano o la germanía española. El lunfardo es una manifestación del hecho de que el lenguaje es algo vivo, cambiante con la gente y la circunstancia. Todo siempre está en una evolución continua, así las palabras vienen de “todos los ángulos.” Martínez Estrada señala que el lenguaje no sólo es la gramática, es también imágenes, sensaciones y modos expresivos que “rebasan los límites de la norma.” En este sentido es claramente un fenómeno de asimilación y difusión. A través del tiempo, la masa anónima lo incorporaba en la conversación corriente.

Al contrario de lo que ha llegado a ser, el lunfardo fue originalmente definido como la idioma de las personas en los márgenes de la sociedad y de la ley. Se distinguía por la abundancia de metáforas y otros técnicos poéticos para ser incomprensible al resto que no lo conocían. Fue un vocabulario oscuro utilizado específicamente para excluir ciertos grupos sociales, que es decir, quienes no fueron involucrados en actividad oscura o ilegal. Borges lo llamó una “broma literaria,” actualmente inventada por saineteros y escritores costumbristas y compositores de tangos en crear personajes y emociones. Se hizo adoctrinado al idioma común gracias al disco del fonógrafo, la publicación del texto de masa, el periodismo popular, y la transmisión oral. De hecho, Rosenberg dice que no hay término lunfardo que no sea a la vez literario y coloquial.

La propagación del lunfardo es debido a las personas literarias y la publicación que naturalizaba estas palabras en el uso común. En una manera bastante parecida de hoy en la que los artistas de rap popularizan palabras y expresiones del “ghetto” (o aún las inventan) en sus grabaciones y videos, Arlt usaba estas palabras. Rabanal explica que en sus novelas, el narrador emplea dos tonos distintos según la situación narrada: “si se refiere a sus compañeros de enfermedad aparece el lunfardo.” Algunas veces él mismo aborda el origen como el tema de una entrada en los aguafuertes, como “El furbo,” “El origen de algunas palabras de nuestro léxico popular,” o “Divertido origen de la palabra squenun.”

Pero cuando Arlt no nos da una definición, es el trabajo de los lingüistas de hoy buscar el origen de estas palabras populares. Por ejemplo, un investigador de la Universidad Federal de Santa Catarina en Florianópolis ha investigado una frase que aparece en Los siete locos: “Rajá, turrito, rajá.” La palabra “rajar” tiene origen en la primera década del siglo XIX con los mismos significados de najar, y aquí quiere decir “retírese.” Turrear es lo mismo que holgazanear, un verbo que aún aparece en unos de las Aguafuertes en 1933 (“…la media docena de vagos que turrean en la esquina.”) El adjetivo “turro” significa incapaz o inepto, y de modo interesante el femenino turra se refiera a la mujer “que se entrega con facilidad” y el masculino turro para “aludir sin intención de ofender a alguien que hace buenos negocios, que tiene suerte en el amor, etc.”

Otras palabras comunes del lunfardo incluyen “lancero,” “zoclazo”, “gil,” “boludo,” “bufa,” y “mango,” todas que se oye por todas partes cada día por las calles de Buenos Aires. Hacia los tiempos actuales, algunas palabras han perdido su “misión” y ahora forman parte de la corriente principal lingüística. La palabra “mina" es un ejemplo. (ced.ufsc.br). En su comienzo, fue voz delictuosa que indicaba a la mujer que producía “renta con su propia cuerpo,” una prostituta. Pero ahora se usa la palabra para referir a una mujer cercana a la novia o una chica linda.

Y sobre todo, Arlt puede inventar cualquier palabra, lo que ilustra la naturaleza transitoria y aleatoria del lenguaje y el lunfardo, sujeto a cualquier influencia. Por ejemplo, en"Ahí viene la cana", presenta su versión del origen de la palabra "cana,” lo que significa policía o comisario. Dice que había un comisario de apellido Racana, que fue muy conocido por sus razias contra los pequeños “malandras.” Las personas utilizaban “ahí viene Racana” para informar de la llegada de la policía, pero a través del tiempo, la R y la A se fusionaron en "la" formando "la cana.”

Los siete locos
Los siete locos es la novela más conocida y más respetada de Arlt. Tiene lugar en las calles, los edificios y las instituciones de Buenos Aires. El protagonista de la novela Erdosain, se une a una sociedad secreta por falta de otras opciones. Esta sociedad fue fundada por El Astólogo, cuyo propósito es hacer una revolución social utilizando nueva tecnología de la ciencia y de la guerra, como el gas fosgeno y mostaza, financiado por capitalistas por toda la Argentina. En realidad se trata de los conflictos internos de los personajes frente a su mundo organizado así, en fin llevados a conlictos personales extremos. Comenta bastante claramente sobre el lado oscuro del capitalismo, la industria y las máquinas tecnológicas y la fragilidad del hombre contra estas instituciones.
En esta novela, el escenario de Buenos Aires es en realidad un microcosmo de la situación actual socio-política en el resto del mundo, con ingredientes de fenómenos mundiales contemporáneos, como el fascismo, el comunismo, la ideológica revolucionaria, el poder del capitalismo y la amenaza de dictaduras militares. (Gnutzmann) Rosenberg aun dice que Arlt fue “un profeta” de las dictaduras en América latina y también el nazi-fascismo en Europa. Aunque sea la verdad o no, es aceptado que él predijo profundamente los cambios en el sistema de producción y la distribución de productos culturales que reflejan la ideología que algunos de estos fenómenos comparten: la idea de lo masivo.

Arlt presenta a la vida cotidiana de la sociedad capitalista como extremamente monótona. Pero es mediante la magia de las invenciones y producciones que llegamos a la diversión del consumo de lujo. Las maquinarias de Erdosain, Barsut y el Astrólogo son símbolos del “re-encantamiento tanto de la producción como del consumo,” (Taranco) prototípicas de estas nueves tendencias. Esto nos trae a la idea de “lo masivo.” Como plantea Barbero, lo masivo implica la desestructuración de una sociedad excluyente, y la puesta en circulación de unos bienes básicos como derechos de la mayoría. Las masas desestructuran la ciudad. En el mismo sentido, los reclamos de los actores sociales de la ciudad no están contextualizados al desarrollo histórico ni a la problemática en general de la ciudad, aunque guiados por una visión en la escala local (Garcia Canclini, 36).

Rosenberg analiza fenómenos temporales y comunicativos en la obra de Arlt. Plantea que en Los siete locos, es mediante tácticas espaciales-comunicacionales donde es posible mapear y controlar una situación. La acción política aquí señalada por el personaje de Barsut es una que depende de la capacidad de los consumidores de “provocar variantes en la circulación de mensajes, para introducirse en la máquina y producir hiatos o tornar la velocidad en una forma de acción,” (2003) los workings de la ciudad moderna. Ademàs, el plan revolucionario del Astrólogo trasciende todo sector social y todas fronteras son cruzadas dramaticamente, sin espacio diferential percibido. Lo heterogéneo del espacio se une a través de la coordinación horaria sin hacer casi nada en el rastro.

Las aguafuertes porteñas
Arlt escribió una columna en el diario El Mundo que se publicó desde el año1928 hasta 1933. En muchos sentidos, estos formaban todo el material rudo de sus personajes o situaciones ficticios. En estas aguafuertes, Arlt contemplaba todo porteño, desde las luces en la Avenida Corrientes, los vagabundos o el ruido de la calle, hacia sus discursos más famosos sobre el origen de ciertas palabras, en efecto creando algo de su propio lenguaje o lunfardo. Estas pequeñas obras de prosa non ficción, aparte de ser algo divertido para leer - a veces chistoso, a veces amargo, cínico – abordan algunos temas centrales en el análisis moderno de la ciudad. Por eso podemos conjeturar que los ojos de Arlt tal vez no sólo pusieron una luz distinta e importante a Buenos Aires, sino alcanzaron una perspectiva que duraba hasta nuestro tiempo.

El éxito literario de Arlt reside en su habilidad de dar forma a lo intangible: literalmente como sentimientos o pensamientos o figurativo como personas oscuras o transgresoras. En este sentido se puede decir que operaba en su propio plano, perdiéndose en la ciudad para resurgir con un pedazo de oro. Por eso él se permitía ver lo que la mayoría de la gente argentina no podía. Se dice que Arlt inventó la novela urbana argentina. Pero ¿qué la hace “urbana”? Buenos Aires de esta época fue la ciudad prototipo, arrasada por una modernización y, como dice la escritora argentina Beatriz Sarlo, "un espacio modelado por la pobreza inmigratoria, el bajo fondo y la tecnología. . . con materiales surgidos del paisaje casi futurista de la ciudad moderna" (1988). Si Arlt, a través de sus formas diversas, dio una voz a las corrientes porteñas fuertes pero en una manera u otras escondidas, nosotros ahora podemos establecer un marco teórico para poner su obra en un contexto y analizarla desde la perspectiva académica contemporánea del modernismo y los flujos socioculturales de las ciudades. Lo siguiente es un estudio de estos temas y cómo relacionan con algunos de sus Aguafuertes.

Primer, ¿qué es la urbanización? Si lo urbano es el escenario de Arlt, Buenos Aires es el personaje central. Canclini plantea que la urbanización es la serialización y el anonimato en la producción, con reestructuraciones de la comunicación inmaterial que modifican los vínculos entre lo privado y lo público, marcado también por una compresión de tiempo y lugar (1992). El concepto de comunicación inmaterial quiere decir que la ciudad es “renovada por una constante interacción de lo local con redes nacionales y transnacionales.” (Barretto 2003) Durante la dobla del siglo, Buenos Aires era caracterizado por la prosperidad económica y crecimiento rápido de población y territorio urbano. El tren, una imagen que aparece con frecuencia en la obra de Arlt, es símbolo de, entre otras cosas, esta urbanización intensiva y la condensación de espacio y lugar. En ello se puede pensar tranquilo mientras viajar a velocidades muy altas con un ritmo marcado. Es un espacio de “transición” que ofrece la comodidad para reflexionar. (Rosenberg) “Miradas oblicuas” se trata de la impersonalidad de las calles a pesar de la alta actividad humana y la distancia entre relaciones humanas. Pero junto con esta impersonalidad viene una cierta afección, un anhelo, un misterioso “amor a distancia” que se realizó por abrir los sentidos a la fluidez y misterio de la calle.

Otro elemento central del concepto de la urbanización es el consumo y acceso al mercado de consumo. Si tomamos la García Canclini, la que dice que el consumo es “el conjunto de procesos socioculturales por los cuales se realiza la apropiación y la utilización de los productos,” (1992) se puede señalar a la importancia del aspecto cultural en la aglomeración del consumo en la ciudad. Más allá de esto, se produce una forma de democracia, o al menos la percepción de la democracia, la que aparece a través de todas las decisiones relacionadas al consumo – o en otras palabras, la habilidad de seleccionar un bien o producto de muchas opciones, la democracia y el consumo mano a mano. (Barretto).

Esta idea de la democracia y la proliferación de productos y demanda en la escala masiva cambiaron profundamente el sentido de comprar para la gente común. “La calle de paseo” habla de de este creciente cultura del consumidor. Siguiendo Arlt, la calle Florida es “la más conocida e insignificante” en Buenos Aires. Es la más conocida porque es dónde se sabe ir para ir de compras y es “importante” en este sentido. Pero es insignificante porque todo se une con fin de atraer al consumidor, así es una construcción ultimadamente falsa.

Esta percibida “masificación” de la vida contemporánea con Arlt se manifestó (o se invadió) en la vida diaria en Buenos Aires. Aquí aparecen los temas de colectividad en la escala masiva. “El aburrimiento del domingo” contempla un aspecto de la vida social de la ciudad, específicamente el conjunto de trabajadores. Mantiene un tono liviano y bastante sarcástico, diciendo que el descanso de los domingos en realidad no es un descanso porque nadie en la ciudad trabaja este día. Es un descanso aburrido y trivial, porque “el placer de no trabajar estriba en que los otros trabajen…” así que cuando la ciudad entera no trabaja, no hay algo para sentirse. Dado que la mayoría de sus lectores fueron la gente que leía el diario por la mañana como parte de su rutina diaria, a Arlt le gustó establecer un punto de referencia que coincidía con este hecho. En “Encantos de las calles del centro,” él hace referencia al acto de afeitarse y describe un elemento urbano, en este caso las calles del centro, desde este punto de referencia. Si alguien sale afeitado para “dirigirse a un punto y tales son los obstáculos que encuentren su camino que, cuando llega, la barba le ha florecido de espinos como un rosal silvestre.”

La idea de aglomeración y desterritorialización contribuyen al poder contemplativa de la ciudad, lo que se presenta en “En las calles de la noche.” Plantea que un mundo existe en cada esquina, en cada rincón oscuro a el que nos abrimos y confiamos. En sus palabras: “Tan es así, que cada hombre llevaría un problema dentro de la noche. Y para poder pensar en él ha tomado la calle; porque la calle da la sensación de distancia, de camino, vaya a saber hacia qué país mejor.” La distancia es un tema que aparece con frecuencia en Los aguafuertes. Siguiendo mi opinión, esta distancia se refiere a espacio literal y capacidad figurativa. Arlt habla de la distancia en tal manera que encuentra una clase de esperanza y la habilidad de los seres humanos de progresar. En esta distancia residen los variables que siguen transformando y en este espacio reside el futuro.

Como modo de cerrar, “Buenos Aires, paraíso de la tierra” sostiene que a pesar del aburrimiento de la vida diaria, Buenos Aires es en realidad un oasis en el mundo. Con su tono bastante sarcástico, dice que la rutina es monótona, pero por lo menos significa que se sabe dónde alguien se va a despertar después de acostar. En Europa, él dice, hay tantos recuerdos de la historia y de la muerte, que cada persona vive con una espada colgada sobre su cabeza. Al decir que esto crea un paraíso, Arlt muestra una clase de amor amargo por Buenos Aires, una apreciación tan profunda que no es necesario justificar, que le permite reírse directamente a su cara. Y esto es lo que hizo Arlt con su literatura: si no burlar o divertirse con sus observaciones de su ciudad querida, entonces jugar con ella - excitar a las figuras oscuras, burlarse de la gente – lo que, en fin, produjo resultados que no sólo hace que Buenos Aires se muestre la cara, sino asumir una mirada al futuro también.

Conclusiones

“…el mundo está lleno de turros, de infelices... pero ¿cómo remediarlo? .... ¿De qué forma presentarle nuevamente las verdades sagradas a esa gente que no tiene fe?
… en tanto llega la revolución social, ¿qué hace ese desdichado? ¿Qué hago yo?”

Arlt opera en el contexto del modernismo pero adecuadamente representa la transición a pensamiento posmoderno – un término demasiado ancho pero con unas interpretaciones que señalan justo a lo que él preveía en su manera distinta. Este trabajo no sirve para distraer de la subjetividad de su obra en su época para encontrar alguna manera en la que podemos ponerlo en los tiempos contemporáneos para valorar la situación actual de nuestras ciudades, más vale es un ejercicio evaluar sus pensamientos frente a las interpretaciones de Buenos Aires de hoy, como lo hizo Arlt 75 años atrás.

El posmodernismo no es definido como un estilo o movimiento, sino por la noción inclusivo de “la copresencia tumultuosa de todos, el lugar donde los capítulos de la historia del arte y del folclor se cruzan entre si y con las nuevas tecnologías culturales” (García Canclini 1992). Entonces la definición en sí mismo es casi sinónimo con la inespecificadad. Una idea clave es la “desurbanización” de la ciudad, lo que quiere decir que la ciudad se convierte en algo “invisible” – sólo el medio del flujo de la información y la circulación vial. Todo existe en línea recta, acabando con todo aquello que deja que la gente se quede, se encuentra, dialogue o incluso se pegue, discuta, pelee, etc. La ciudad es el centro de actividad pero nulo de relaciones íntimas.

La construcción del presente depende de la memoria, la que Wilde dice que posee un peso específico mayor que el de cualquier narrativa histórica organizada linealmente. Si la memoria y la construcción de la identidad tiene mayor impacto en la construcción del presente que la historia, la que en realidad monopolizaba la diacronía y el manejo de documentos con el objetivo de recuperar los cambios; el curso de los hechos, sus proyecciones y sus consecuencias, entonces los estudios subalternos son un parte crucial en el análisis posmoderno. En efecto, Arlt hizo estudios subalternos literarios, creando una historia de las voces suprimidas por las grandes instituciones de la modernidad y los marginados que no cabían en un orden social cada vez más homogéneo y estructuralizado.

La actividad cotidiana, la publicidad, la música, los negocios económicos, los robos, las ventanas, los ruidos – cuando todo se juntan en la vista total de la ciudad, en un sentido olvidamos el lado verdaderamente humano de todo. Esto es la ciudad que Roberto Arlt reconoce. En un sentido él no hacía nada ni revolucionario ni profundo. El solamente paraba a observar mientras el resto seguía. Pero a la vez el cambiaba fundamentalmente la percepción de las cosas cotidianas porque él las hizo de sí mismo y de lo demás al mismo tiempo.

Arlt vio algo en Buenos Aires que poco más se daban cuenta a través del poder inesperado de la observación, de la reflexión, y el valor que se encuentra en contemplar, aunque sea tonto, poco tradicional, o arriesgado. Como evidente en sus personajes y sus propios comentarios, el reaccionó fuertemente a lo que observó. Digo poder inesperado porque Arlt encontró valor en hacer lo que las tendencias de la urbanización y mecanización de la vida cotidiana alcanza esconder: contemplar. En “La vida contemplativa,” Arlt dice, “para dedicarse a la vida rea-contemplativa, hay que tener vocación, vale decir, hay que esgunfiarse. No conozco en el léxico castellano un vocablo que encierre tan profundo significado filosófico como el verbo reflexivo que acabo de citar, y que pertenece a nuestro reo hablar.” O, para los lectores fuera del ciclo de las letras de tango o quienes no conocen los inmigrantes italianos en la Boa, hay que desinflarse o desanimarse. Para que sepan.

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Si quieren ver dos de mis propias "aguafuertes" en el estilo de Arlt, hagan clic en el link!

http://mt.middlebury.edu/middblogs/ward/wardwolff/

Obras citadas

Agnew, John. "Representing Space: Space, Scale and Culture in Social Science." Place / Culture / Representation. Eds. James Duncan and David Ley. London and New York: Routledge, 1993. 251-71.

Barbero, Jesús Martín. 1991. Dinámicas Urbanas de la Cultura. Ponencia presentada en el seminario "La ciudad: cultura, espacios y modos de vida" La Universidad del Valle (Colombia). Extraído de la Revista Gaceta de Colcultura N* 12, Diciembre de 1991, editada por el Instituto Colombiano de Cultura.

Barretto, Margarita. “Ciudadania, Globalización y Migraciones.” Ciudad virtual de antropología y arqueología, 2003, www.naya.org.ar.

Castells, Manuel. “La cuestión urbana.” Madrid: Editores S.A. 1974.

García, Canclini, N. “Culturas híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad.” Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1992.

Gnutzmann, Rita. “Roberto Arlt: Un escritor actual.” Instituto Cervantes, 1984.

Guía de letras, “Roberto Arlt,” 2004. http://www.educared.org.ar/guiadeletras/.

Lyotard, Jean-Francois. “The Inhuman. Reflections on Time.” Stanford: Stanford University Press, 1991.

Rodolfo Rabanal. “El mundo de Roberto Arlt.” La Nación, 2000.

Rosenberg, Fernando. “Geopolítica y subjetividad en Los siete locos y Los lanzallamas,” Johns Hopkins University Press, 2003.

Sarlo, Beatriz. Una Modernidad Periférica. Buenos Aires 1920 y 1930. Buenos Aires: Nueva Visión, 1988.

Sorrentino, Fernando. ¨Borges y Arlt: Las paralelas que se tocan.” Proa, No. 26, Buenos Aires, noviembre-diciembre 1996, págs. 63-64.

Taranco, David. “Roberto Arlt: Sesenta años después de la muerte del escritor argentino su obra sigue estando vigente.” Barcelona Review, 2002.

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Camilo Racana

Camilo Racana dijo

El comisario del que hablas es mi abuelo Camilo Racana.
Creo durante los primeros años de la Policia federal el departamento de leyes especiales en el que se trataba el trafico de blancas y el banditismo en general.
La zona de mi abuelo era la zona norte que va mas o menos desde la avenida Callao hasta Lujan. Fué él quién vacio el Lago de Palermo, entre tantas otras cosas.
La frase corecta es Araca la cana. Que es una malformacion de Racana.
Atentamente
Camilo Racana

24 Diciembre 2006 | 11:04 AM

ernestina

ernestina dijo

me safaron en lengua, love you

29 Septiembre 2009 | 10:38 PM

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