Desordenes Alimenticios entre las Argentinas
Uno no tiene que conocer los datos estadísticos ni indagar mucho para comprender que el tema de salud corporal afecta a la sociedad argentina en muchos niveles. Especialmente para las mujeres, la combinación de la supuesta figura “ideal” y el particular conjunto de opciones atléticas crea un ambiente insaludable en cuanto al cuerpo y a la comida. Un paseo por la calle en Buenos Aires brinda una mezcla vertiginosa de señales contradictorias—pastelerías tentadoras y grandes empresas de “comida rápida” se entrelazan con una tremenda cantidad de gimnasios y carteles de propaganda para comida dietética, no se diga nada de las revistas que nos presentan, en cada esquina, con miles de imágenes de cuerpos “ideales.” Inscripta en esta situación, la imagen dominante de una figura muy delgada y poco deportista crea una fuerte tendencia hacia problemas como la anorexia y la bulimia dentro de la cultura Argentina.
Aunque el mismo problema de salud corporal también existe en muchos otros países, el caso argentino es particularmente severo, ya que Argentina está en segundo lugar en el mundo en el rango de casos de anorexia. Por ser tan grave, este fenómeno ahora no solo se expresa en la vida personal de muchas mujeres sino que además ha llegado a tener importancia en los medios también. La gravedad del problema, en relación con otros países, es preocupante para Argentina, pero posiblemente en la discrepancia entre los países se pueda encontrar el brote de una solución. Si otros sociedades han estructurado un equilibrio más saludable entre la imagen de la figura ideal y las normas atléticas (especialmente las normas femeninas), podemos esperar que la Argentina también encuentre un equilibrio algún día.
En cualquier sociedad, el factor fundamental de problemas como la anorexia y la bulimia es la imagen dominante del cuerpo “ideal.” Ésta puede venir de varias fuentes: puede venir directamente de otras personas, por ejemplo a través de la presión de pares, o puede venir de los medios, a través de revistas, películas, programas de televisión y publicidades. En mi experiencia, los medios en Argentina promuevan la imagen de una mujer “ideal” como una mujer alta, bella y—sobre todo—flaca hasta un punto insaludable. Cada vez que prendemos la televisión, vemos actrices muy delgadas, y durante las publicidades vemos la misma gente flaca tratando de vendernos comida dietética, así proponiendo que nosotras tratemos de ser tan delgadas como ellas. Y no termina ahí la presión—las personas no famosas que han logrado tener cuerpos como las estrellas flacas, nos muestran cada día que es posible (si no saludable) ser así en la vida real, y de esa manera ejercen una presión para que todas nos acerquemos a esa imagen “ideal.” Como testimonio, mi “hermana” anfitriona argentina (Nicole Caillon, veinte años) me contó que para ella, una de las grandes fuentes de la imagen ideal es “la gente linda” que se ve en la ciudad, especialmente las chicas que logran conseguir novios lindos y ricos (Caillon, 2006). Según Nicole y su madre Andrea, pensar que ser flaca y linda “te abre puertas” es una de las razones por las cuales la imagen corporal impacta tan fuertemente en la sociedad argentina.
El campo de la moda es otro factor que también afecta los conceptos de belleza en Argentina, igual que en muchos países. Hoy en día en las grandes ciudades del mundo, la delgadez de las modelos de moda está llegando a un punto peligroso, y se está empezando a implementar reglamentaciones (aunque sea muy paulatinamente) acerca de un ratio mínimo de peso/altura (Wilson, 2006). Sin embargo, hasta que cambie la actitud general, las modelos delgadísimas—muchas enfermas con anorexia o bulimia—seguirán influyendo de manera insaludable a la imagen corporal ideal. Además, en Argentina la ropa cotidiana—ni siquiera la moda alta—sugiere que hay que ser flaca, porque muchas tiendas solamente venden ropa en “talle único,” el cual es generalmente bien pequeñito. Por no vender ropa grande, en efecto los negocios nos dicen que no está bien ser más grande que el talle único, y ese mensaje lleva a la baja autoestima y crea más presión para ser flaca. Horacio Cepeda del Departamento de Comercio de la Provincia de Buenos Aires confirma esta idea: según él, hay un vínculo directo entre desórdenes alimenticios y la presión social sufrida por las mujeres que no pueden encontrar ropa que les queda bien (Aden, 2006). Leyes recientes han intentado solucionar este problema por exigir la venta de ropa en múltiples talles, pero frecuentemente las reglamentaciones no se cumplen, y así fallan en ayudar a las mujeres afectadas.
Notablemente, la imagen ideal en Argentina difiere altamente de la imagen ideal en el resto de América Latina, ya sea por el deseo de las argentinas de acercarse a la cultura europea/norteamericana, o sea por otras razones. De todas formas, en casi todos los otros países latinoamericanos (a pesar de la creciente influencia de las mujeres delgadas en los medios), la idea de la flacura todavía no se ha llevado a un punto tan extremo como en Argentina. Una amiga mía de Colobmia (Isabel Rubiano), que también estuvo estudiando en Buenos Aires este semestre, me comentó que las mujeres son definitivamente más flacas acá que en Colombia. Según ella, existe en Colombia la concepción de una mujer flaca, pero las mujeres consideradas flacas allá todavía con curvas. En sus palabras, “está bien ser un poco más gordita” en Colombia (Rubiano, 2006). La hermana de Isabel, por ejemplo, se deprime por ser tan flaca y quisiera ser más gorda, mientras que acá en Argentina se consideraría que ella tiene el cuerpo perfecto. Otra diferencia que notó Isabel durante su semestre en Buenos Aires es la predominación de comida dietética acá. Me contó que en Colombia existen gaseosas “light” pero no mucho más que eso, mientras a cambio la comida dietética existe “de manera exagerada” en Argentina (Rubiano, 2006). En conclusión, Isabel opina que no solamente es diferente la imagen de una mujer “ideal” sino que también esa imagen influye mucho en la vida diaria y los hábitos de las mujeres argentinas.
A diferencia con Colombia, en Estados Unidos la mujer “ideal” es igualmente flaca que la mujer “ideal” en Argentina; sin embargo, esa imagen de flacura no lleva a tanta anorexia en EEUU como en Argentina, por varias razones. Primero, según Nicole, “acá importa mucho el estereotipo” de la mujer flaca y bella, así que aunque la imagen ideal sea igual, es más importante e impactante para las mujeres argentinas que para las mujeres en otros países (Caillon, 2006). En mi experiencia, a las mujeres en EEUU les gustaría ser flaca como las modelos (igual que las argentinas), pero no se torturan tanto para lograr esa ideal—muchas estadounidenses han logrado poner énfasis en otros aspectos de su carácter, de manera que no importe tanto de su forma corporal.
Uno de los elementos en que las estadounidenses se enfocan más que las argentinas son los deportes. A mí me parece que la sociedad estadounidense estima y respeta mucho más a una chica deportiva, comparada con la actitud de la sociedad argentina. Este hecho lleva a que muchas chicas y mujeres estadounidenses juegan deportes, y además, muchas de ellas valoran su capacidad de jugar deportes más que valoran la posibilidad de enflacarse lo más posible. Ya que es casi imposible ser anoréxica y jugar un deporte al mismo tiempo, el deseo de jugar deportes—junto con la gran oferta de opciones deportivas para chicas en EEUU—puede ser uno de los factores que mantiene baja a la tasa de anorexia en EEUU. En Argentina también, la anorexia es menos común entre las atletas; según Nicole, esto es porque es imposible jugar si uno no come y no tiene energía, y también porque ser flaca no les importa tanto a las atletas (Caillon, 2006). Es decir, dentro de la cultura deportiva femenina, la actitud hacia la anorexia es parecida en EEUU y Argentina. La diferencia es que este segmento de la sociedad (las chicas deportivas) es mucho más pequeño en Argentina, entonces los efectos saludables de jugar deportes no llegan a beneficiar a tantas argentinas.
Hablando con Nicole, ella me confirmó las impresiones que yo tuve durante mi semestre acá, particularmente acerca de la inaccesibilidad de los deportes para muchas chicas. Primero, las opciones para chicas han sido tradicionalmente más limitadas que las opciones para varones, así achicando la oferta de deportes femeninos. Por ejemplo, el fútbol es el deporte más popular en Argentina, por lejos, pero existen muy pocos equipos de fútbol femenino. Varias personas (varones y también mujeres) me han dicho que el fútbol femenino está mal visto en la cultura argentina, y en los casos en que no está mal visto, todavía está visto como un fenómeno muy extraño. Acá en Buenos Aires logré encontrar un “equipo” de fútbol femenino al que me podía juntar, y cada vez que jugábamos en la cancha, los chicos del club nos miraban como si fuéramos un espectáculo rarísimo. Además, ninguna de las chicas argentinas del grupo había jugado fútbol antes de juntarse con el equipo, y notando eso, empecé a entender las particularidades de la situación deportiva en Argentina. Si bien el fútbol femenino ha crecido recién, es más como un movimiento semi-feminista para dar un poco de igualdad a las mujeres, pero el fútbol organizado todavía no existe como opción para las niñas que quieren jugar de chiquita. Me parece que este sistema crea un círculo vicioso: la falta de fútbol para las jóvenes es parte de la razón por la cual el fútbol femenino está mal visto—si las chicas nunca aprenden a jugar bien (de niña), los equipos que forman las chicas más tarde en la vida van a ser algo de un desastre (en términos del nivel de juego). Así esos equipos perpetúan la percepción mala del fútbol femenino, y a su vez, esta percepción contribuye a la falta de equipos para niñas, ahí empezando de nuevo con el mismo ciclo. Par dar una comparación, la situación recién descripta es muy distinta a la situación en EEUU, donde el fútbol es uno de los deportes más populares para las chicas, empezando en la escuela primaria y siguiendo como opción hasta el nivel universitario.
Todo esto no quiere decir que no exista ninguna opción para las chicas que quieren jugar deportes en Argentina, pero aún entre las oportunidades disponibles, el tema de dinero impacta como otro factor limitante. Generalmente, para jugar en un equipo organizado en Argentina, hay que asociarse a un club de deportes, lo cual puede costar arriba de $150 por mes. Por un lado, este sistema tiene la ventaja de que las chicas con suficiente dinero pueden seguir jugando aún después de graduarse de su equipo colegial, pero por el otro lado, obviamente quedan excluidas muchas chicas que no tienen los recursos necesarios para afiliarse a un club. Para estas chicas, no existe casi ninguna opción deportiva, y así les falta una de las mejores maneras de mantenerse con cuerpo sano y enfatizar valores aparte de la delgadez.
Como ya se ha mencionado, este conjunto de factores genera una muy alta incidencia de anorexia en Argentina. Según la Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia, se ha estimado que 1 de cada 10 chicas entre la edad de 14 y 18 años sufre de un desorden alimenticio (The Renfrew Center Foundation for Eating Disorders, 2003). De su experiencia personal, Nicole me ofreció cifras más asombrantes aún: 5 de sus 25 compañeras del colegio tuvieron problemas con anorexia en algún momento (Caillon, 2006). Recientemente, este problema ha tenido mucha visibilidad en la prensa, especialmente con la publicación de la autobiografía de Cielo Latini, una chica platense que escribió sobre sus muchos años de anorexia. En su libro Abzurdah, Latini cuenta todos los detalles de su experiencia, y demuestra como la auto-tortura y la cultura de anorexia se ha vuelto una especie de culto para muchas chicas. Siguiendo la misma idea, Latini habla de la existencia de páginas de web que promuevan la anorexia, como su propia página que se llamaba “Me como a mí,” que declaraba en su página de bienvenida: “Éste es un sitio pro anorexia…Ser pro Ana es un DERECHO” (Latini, 2006). Actualmente, estas páginas sirven como espacios de comunicación para que las chicas anoréxicas se den apoyo entre ellas, en su esfuerzo de enflacarse siempre más y más. Aún en una sociedad de gente muy flaca, este tipo de comportamiento es realmente asombrante; ha recibido mucha atención en los últimos meses, especialmente a partir de la publicación de Abzurdah y los muchos artículos que salieron después en revistas y diarios, discutiendo los temas del libro. En su turno, la alta visibilidad del problema ha traído consigo muchos reclamos por soluciones urgentes, pero la lucha contra la anorexia en Argentina es un proceso muy difícil y despacio, y al fondo no se trata de solucionar cada caso individual sino de cambiar las actitudes y los comportamientos culturales.
Sin decir que el problema de anorexia se haya solucionado en Norteamérica, se puede afirmar que la tasa de anorexia es 3 veces mayor en Argentina que en EEUU (RCFED, 2003), y este hecho sugiere que puede ser posible bajar la incidencia de desórdenes alimenticios en Argentina. A raíz de mi experiencia y mis investigaciones, a mí me parece que la mejor manera de solucionar el problema sería una combinación de cambiar la figura corporal “ideal” y cambiar la actitud hacia los deportes femeninos en Argentina. Así, se puede esperar que las mujeres aprendan a valorar su salud y sus otros atributos aparte de la forma de sus cuerpos, ya se a través de deportes o a través de otras actividades. Estos cambios implican no solamente un ajuste de actitud sino también un ajuste estructural del sistema de deportes femeninos en la Argentina, así que es improbable que los cambios sean rápidos. Sin embargo, con paciencia, esfuerzo y devoción, se puede mantener la esperanza de crear, algún día, una sociedad mucho más saludable en la Argentina.
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Whitney Angell Leonard
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Bibliografía (fuentes citadas y no citadas en el texto):
Aden, Mareike. “Argentina declares war on the ‘tyranny of tiny sizes,’” German Press Agency. The Raw Story online. December 6, 2006. http://rawstory.com/news/2006/Argentina_declares_war_on_the_tyran_12062006.html
Caillon, Nicole y Andrea. Entrevista realizada 16 octubre, 2006.
ELLE Argentina. Agosto 2006
De Santis, Paulo. Entre el cielo y el infierno. Viva: La Revista de Clarín, p. 57-60, 6 agosto
2006.
Latini, Cielo. Abzurdah. 2a ed. Buenos Aires: Planeta, 2006.
The Renfrew Center Foundation for Eating Disorders, "Eating Disorders 101 Guide: A Summary of Issues, Statistics and Resources," published September 2002, revised October 2003, http://www.renfrew.org.
Rubiano, Isabel. Entrevista realizada 16 octubre, 2006.
Wilson, Eric. “When Is Thin Too Thin?” The New York Times, p. E1. September 21, 2006

buscador de videos dijo
la presion de los medios de comunicacion vendiendo la peregrina idea de la mujer ideal esta socavando la conciencia e inteligencia de muchas mujers
5 Junio 2007 | 10:34 PM