Cómo Elaine, me he acostumbrado al sistema de universidades privadas en los EEUU, aunque asistía a un colegio (y escuela secundaria) público. Estoy de acuerdo con ella del tema de educación gratis: es algo bueno para todos que dice mucho de la opinión argentina sobre la educación. Pero, al mismo tiempo, muchos estudiantes en todos los cursos que tengo no respetan a los profesores: creo que, porque la educación universitaria es algo que todos pueden tener ellos no la valen como una cosa especial. Es un derecho, no una privilegia. Para mí, la educación es distinta: asisto a una universidad privada porque trabajé muchísimo para llegar allá y no es fácil pagar ni trabajar para estar en una universidad como Middlebury. Entiendo que mucha gente no puede asistir a una universidad como nuestra, pero sí, es una privilegia y la trato como es; creo que casi todos los estudiantes en Midd trabajan y aprenden con concentración dura (y respetan a los profesores) porque entienden que este es algo especial. Si los estudiantes – y el estado Argentino – cree que la educación es una prioridad, ¿por qué no se ponen las pilas para tener un ambiente más conducido a aprender mejor? Creo que tiene que ver con el gobierno, que no dirige la plata a mejorar los edificios, aulas, o los recursos que tienen los estudiantes, pero además es que los estudiantes pueden tener lo mínimo de respeto de escuchar lo que dicen los profesores; ellos trabajan mucho y son dedicados a los estudiantes y a la enseñanza: los estudiantes deben reflejar ése.
Al otro lado, la educación en Tucumán es todavía buena, aunque distinta. Los profesores son sabios y de verdad quieren que los estudiantes aprendan y son exitosos en las carreras (y el trabajo del futuro). Creo un poco en la metáfora que Elaine mencionó: si, los estudiantes argentinos tienen que buscar la educación que quieren (y tienen más desafíos en general). Buscan el conocimiento sólo para conocer (o para usarlo en el trabajo del futuro) y no hay que aprender todo de un programa como en nuestras universidades. Pero creo que la metáfora es equivocada en una manera: los estudiantes estadounidenses no tienen todo en “un plato de oro”. Es decir, tenemos que trabajar mucho para conseguir las metas en nuestros cursos. Sólo puedo hablar desde mi experiencia de educación de EEUU, pero en mis clases siempre he tratado de saber lo que quiero saber, después de hacer el trabajo para los cursos; pues, sí tenemos más “dirección” en nuestros cursos de EEUU, pero no crea un ambiente más fácil para llegar al conocimiento, sino un ambiente que tiene un base más concreto. Es algo de la cultura, creo, porque es una forma de aprender más organizada y menos espontáneo. En universidades pequeñas de EEUU, si hay más interacciones con los profesores, pero es lo mismo de acá en la mayoridad: vas a la lectura y lees unos textos – el profesor no va a ayudarte aunque buscas la ayuda. Así es en Tucumán también.
Al final, puedo reconocer una ventaja que la educación Argentina (o Tucumana) tiene que funciona mejor que en los EEUU: los estudiantes tienen más paciencia que nada y aceptan que el futuro no es “final” – siempre hay algo para esperar. En eso, la vida universitaria tiene más expectaciones, o mejor, esperanzas, porque no hay nada definitiva. En los EEUU todo es más rígido, abierto y cerrado, y no tenemos paciencia ni con muchos errores ni con equivocaciones.
Los sistemas de la Argentina y los EEUU son – como Elaine dice – distintos y hay ventajas en los dos. Ahora trato de navegar en el sistema nuevo, y trato de dejar la cultura y pensamiento de mi sistema viejo…