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La Coctelera

Deuda externa, inflación y Menem

La crisis financiera argentina de 2001

7 Julio 2007

por E. Noelle Bullion - trabajo final

E. Noelle Bullion

S.M. Tucumán, Argentina

Trabajo Final

15/7/07

Cada vez que viajo a otra ciudad, me oriento en la vida de ésta con el arte o diseño, después de mirar un mapa; para mi, el arte es el segundo mapa, un mapa cultural. En Tucumán, yo tenía muchos caminos para conocer la ciudad a través del arte. Al principio, mi tutora tucumana, Solana Catalán (que arma exhibiciones en hoteles, restaurantes, bares, etc.) me puso en el camino; después de ir a unas inauguraciones de sus exhibiciones, quería saber más del arte de la ciudad. Lo conocería para orientarme y para ver la gente tucumana mejor con ojos artísticos. Además, me interesaba “la escena” del arte en una ciudad que – hace unas décadas – invitó a Pablo Picasso para ser el director de la Facultad de Artes, y que tenía una oportunidad verdadera de lograr esta invitación. (Catalán)

Ahora la Facultad de Artes no funciona bien, no tiene una fundación estable, y no hay recursos – según los artistas con quienes he hablado en las muestras – para alcanzar las metas artísticas básicas de los estudiantes. ¿Cómo podría ser la visión de los artistas en una ciudad así? Durante el viaje cultural que he experimentado en Tucumán, el mapa que encontré me sorprendí y me mostró otra vez que nunca existe un camino fijo al descubrimiento, especialmente en el arte o el conocimiento. Es un camino que tiene que ver no sólo con los artistas sino también con toda la gente tucumana.

En su ensayo que trata sobre la escultura urbana tucumana, las autoras Prebish y Singh dicen:

“nos enfrentamos a una paradoja. Queremos escribir sobre una actividad artística que no recurre a la palabra como medio expresivo sino a lo visual y táctil como componentes de un lenguaje que toma como referente esenciales valores tales como el volumen, las luces, las sombras, las texturas, los colores, el espacio entre tantos otros recursos.” (79)

Es lo que siento en describir un mapa cultural o el arte en general en Tucumán. Es una paradoja, como la vida acá: no se puede describirla con palabras. Hay que vivirla, hay que verla; pero intentaré desarrollar “una vista” del arte acá en tanto que sea posible.

Existe en Tucumán una multitud de lugares culturales y artísticas. Enfoqué, no obstante, en el Centro Cultural Eugenio Flavio Virla. Tiene relaciones con la Facultad de Artes y los estudiantes y, además, muestra las obras de otros artistas tucumanos y argentinos. Según Lonely Planet, debe visitar el Centro Cultural Virla para “saber lo que está pasando en la ciudad.” (Palmerlee 239) De verdad, una visita al Centro Cultural Virla puede mostrar un ámbito de la ciudad, como una vista precisa y pequeña de la vida artística de Tucumán. Su fundación en 1984, justo un año después de la empieza de democracia en Argentina, marcaría otra etapa en el progreso del arte en Tucumán. (www.unt.edu.ar/rectorado/ccultural/default.htm#A%F1o) Pero el Centro Virla no entró en un vacío cultural ni un vacío del arte en la ciudad, como veremos luego.

En el Centro Virla se encuentra un espacio grande de dos niveles, con paredes blancos para exhibir el arte; conjunto de este espacio hay un teatro. El teatro es, por supuesto, un espacio para obras de teatro, pero también para charlas, conciertos y bailes. El espacio estructural del Centro mezcla las posibilidades de formas distintas del pensar o crear: Tucumán no es solamente una ciudad provincial sino es una ciudad con un rumbo revolucionario. Por ejemplo, en el Centro Virla, había una muestra que se llama “Nunca Más.” Protestó la violencia de los ‘70 en Argentina (y otros actos contra derechos humanos mundiales de lo largo del siglo pasado y hoy en día) con fuertes dibujos – esqueletos sangrientos, una masa de gente con ojos vacíos, espacio de colores y todo un sentido de pérdida y confusión - que me indicó la pasión tucumana de luchar por derechos tras y contar historias con el arte.

Este incluye el hecho de que Tucumán, aunque era un centro de violencia guerrilla y estudiantil en los ’60 y ’70, continuaba creciendo en su identidad artística. Se fundió el NOA cultural (Comisión Coordinadora Permanente de Acción cultural en el Noroeste Argentina) en 1967, que continuó funcionando durante los ’70 y luego; el Consejo Provincial de Difusión Cultural seguía su trabajo durante esos años y el Fondo Nacional de las Artes regaló $40 millones de pesos para construir una “Casa Cultural” en Tucumán. (Paez de la Torre 722, 733) El Museo Provincial de Bellas Artes (“Timoteo Navarro”) tenía que dejar su actividad (por su mala ubicación cerca de las manifestaciones y violencia central de la ciudad) durante este tiempo, pero los ’70 vio una “notable y constante cantidad de salones y muestras individuales.” (Paéz de la Torre 733) Aunque Tucumán era el centro de reacción y revolución, especialmente de los jóvenes de la UNT, seguía siendo un lugar de creación artística; conocía como crear contra cualquier desafío.

Y contra cualquier desafío, sea económico o político, hay muchos tipos de expresión artística en toda la ciudad de Tucumán. Me sorprendió una muestra de arte progresiva que se llamaba “Momentos Celulares: despiertos celula x celula” por Diego Dell’Orso en el Centro Virla. Era una exhibición simple de fotos sencillas y pequeñas en blanco y negro, montadas en papel negro en una caja con un fondo negro. Sacadas con un teléfono celular, las fotos mostraron una enfrentamiento de la tecnología y la identidad; las fotos buscan, con retratos íntimos de amigos, amantes, pies, manos y segmentos de la naturaleza, una definición del ser hermano y la relación uno con otro en una vida llena de momentos de acción o contemplación. Me interesó el uso del tecnología del “hablar,” el celular, que se usa en Tucumán como una parte casi necesario de la vida, para comunicar los momentos en que no hay palabras: la luz en un árbol sin hojas; gotitas de agua que rocían de (o a, no se puede distinguir) un hombre escondido en el rincón de la foto; pies doblados y juntos como almas en pareja.

Virginia Fares, una profesora de fotografía de la Universidad Nacional de Tucumán, dijo que no es la cámara que forma la foto sino el ojo del fotógrafo bueno; la tecnología no importa tanto como el talento del artista. Eso es lo que dice la exhibición “Momentos Celulares.” Es un ejemplo del uso de la creatividad en la falta de recursos grandes para contar una historia de la gente, de un mundo cambiando, atrapado, distante y cerca al mismo tiempo. Descubrí en esta muestra el esfuerzo que tiene los artistas tucumanos para continuar creando sus historias sin muchos recursos y que son artistas convencidos e ingeniosos. El arte acá sale aunque se enfrenta con desafíos amplios, como la falta de plata, museos que no cuidan al arte y una población sin gran interés artístico (o simplemente que falta el dinero de sostener o crear una colección de arte). Se montan las exhibiciones en bares, restaurantes, bancos, hoteles y simplemente en espacios libres; puede ser que los artistas no tengan recursos fundamentales para mostrar su arte, pero siguen montando exhibiciones de todos modos, justo como se hizo durante los años ’70.

Al fondo, es claro que Tucumán tiene la gente y la creatividad para hacer grandes obras de arte. En una muestra que armó Solana, por ejemplo, apareció la obra de una artista que trabajaba con círculos pegajosos de diámetro de cinco centímetros. Con éstos, ella escribió en braille en las paredes. Creó un juego de ver/no ver: la gente que ve la exhibición puede ver el braille pero no lo puede leer y la gente ciega que puede leer el braille no puede ver la exhibición. Era una investigación en la comunicación, en la utilidad de los ojos y que es el “ver” en realidad. Con diez pesos, esta mujer ha creado una obra que toca el alma del “ver” y del “ser.” Como dice un folleto de su obra con una cita de Diana Aisenberg, “¿Sin la mirada del otro, cómo hago para sentirme presente?” (Gutierrez, Lilian; Herrera, Monica y Marisa Rossini)

Pero creo que, aunque la mirada del otro nos afecta mucho, lo más importante o fascinante es que el arte nos ofrece la mirada de otra realidad. En sus cuentos, Julio Cortazár mezcló muchas veces las realidades en tanto que el lector no sabía cual era “la verdad” o si había una verdad. Estamos todos en una realidad mezclada y junta: hay muchas versiones de “ver”, todas relacionadas con la verdad (o la búsqueda de ésta). Como Dell’Orso buscaba una identidad moderna en la “celula a celula” o como la artista braille jugaba con la visión y la realidad, Tucumán es una ciudad que se enfrente con lo del pasado y lo del presente, tratando de ubicarse en el mundo actual, construida de capas de realidades.

En Tucumán, la riqueza perdida del pasado queda en las calles: se puede verlo en los edificios viejos y lindos, derritiendo, tristes. La economía del presente, después de los crisis de la historia reciente es tanta incierta como las identidades que buscan los artistas. Cada semana, los periódicos nos acuerdan de la situación actual, como “La Gaceta” (tucumana) que habla de que, al fin, la gente empezó confiar en los bancos. O que existe una crisis de energía en Tucumán, que cierre los ingenios que forman una base económica importante acá; lo mismo que han por mucho tiempo. El cerrar los ingenios, en cualquiera forma, como eran forzados a cerrar durante el periodo 1966-68, hace mucho daño a la economía tucumana, porque Tucumán, “presenta una alta vulnerabilidad en su estructura productiva: por el peso y la gravitación de la industria azucarera sobre el resto de las actividades ecoecónomicas.” (Crenzel 12) Todavía la economía tucumana está inestable y se puede verla en la ciudad, en la gente y en las obras culturales.

Hay muchas realidades acá de la economía, de esta cultura o de esta ciudad. Me confunden y me muestran que existe este “problema de la identidad argentina.” Tal vez soy más tucumana ahora, porque yo siento profundamente este problema de identidad; estoy viviendo entre muchas realidades de mi vida, pero las dos más profundas quedan en lo “acá” y lo “alla.” Busco mi identidad en todo de esta ciudad, como en el arte, que a la vez (¿paradójicamente?) busca otra identidad o identidades. El arte tucumano muestra las capas de realidades e identidades que mezclan, cubran y revelan.

Quizás Tucumán se pregunta sobre “la mirada del otro,” pero, con obras fantásticas, el mundo debe sentir la presencia del rumbo artístico impresionante tucumano. Si el gobierno argentino sintiera esta presencia también, el estado de los recursos para los estudiantes sería distinto. Quizás la página de espectáculos en “La Gaceta” dominical tendría más que la lista relativamente corta de las muestras en la ciudad (si alguien quiere saber lo que está pasando en esta ciudad, recomiendo el sitio de Internet de espectáculos en “La Gaceta”[1]). Los estudiantes y los jóvenes, sin embargo, están luchando con su arte para mejorar el estado de su propio ambiente artístico y cotidiano. La visión que tienen combate contra los “ciegos” que no quieren vivir con creatividad ni que tampoco tratan aceptar nuevas vistas de la vida.

De todos modos (y mientras tanto), el arte tucumano surge con inspiración, creatividad y esperanza. En el folleto de su exhibición, Diego Dell’Orso dice, “Abrí los ojos y esto es lo que vi…” Se puede definir toda la vida en la manera de verla. En una foto, se puede captar un momento en la vida y mostrarla; pero la manera de hacerlo es increíblemente abierta. Los ángulos de sacar la foto, el encuadre y composición, la exposición y la revelación son integrales y complejos: una foto puede mostrar un momento en millones de vistas. No hay una realidad singular; ésta no existe. Es como mi mapa a través del arte que busco para ubicarme en Tucumán. No hay una cadena de pasos singulares que me cuenta la dirección de dónde debo estar, sino es un mapa de sugerencias para conocer mejor a la ciudad y mi propio ser.

Regreso al Centro Cultural Virla para ver las exposiciones nuevas o simplemente para ver una imagen otra vez, porque cada vez que las miro, encuentro algo nuevo. Un día, me encontré frente a las fotos conmovedoras de unos indígenas en una exposición que se llamaba, “Aborígenes el Gran Chaco: Fotografías de Grete Stern 1958-1964.” En un relato, un ensayo fotográfico, ella muestra las vidas y las caras de la gente. Con una distancia corta, las arrugas de las caras viejas o los ojos profundos de los chicos salieron para contar la historia de los pueblos en que esta fotógrafa hizo su trabajo. Las fotos me contaron de una región, un tipo de persona, a través de la vista de una fotógrafa que – como yo - crecía en el extranjero, en Alemanía. (Priamo)

En el folleto de la exhibición, dice que Stern tomaba sus fotos durante unos años, viajando y desarrollando la obra que “sigue día a día las escalas de ese itinerario entre poblados aborígenes: primero en la provincia del Chaco, luego en la de Formosa y finalmente en la de Salta.” Ella sacó las fotos para conocer mejor a los aborígenes, la gente de la tierra del norte de Argentina; su viaje muestra tanto el movimiento en conocimiento como un viaje en espacio físico. En el folleto, para acompañar la muestra del arte, es un mapa que la fotógrafa elaboró. Para mí, este viaje cultural para conocer la gente, acompañado por un mapa cultural y espacio-físico, resonó completamente. La fotógrafo estaba haciendo con su cámara en el pasado lo que trato hacer hoy con los ojos, planteando un mapa de conocimiento a través del arte.

Para regresar a una forma de arte específica, a través de la fotografía, he descubierto apenas una manera para conocer la ciudad. El ensayo fotográfico es una forma de contar la historia de un evento o de desarrollar un concepto. Según el famoso fotógrafo W. Eugene Smith: “un ensayo fotográfico debe estar pensado, cada foto en relación con las otras, de la misma manera que se escribe. Quizá la estructura de una pieza teatral sea la mejor comparación. Se trabaja sobre las relaciones entre las personas.” (Cuarterolo y Longoni 89) Yo miro la ciudad sin sacar fotos (todo el tiempo), pero de todos modos estoy desarrollando mi propio mapa y ensayo fotográfico que tiene mucho que ver con las relaciones entre personas: las relaciones entre si y las relaciones que tengo con los demás en esta ciudad. Abre los ojos ahora, busco, miro, escucho. Como el mapa y el ensayo fotográfico de Stern (y las obras de los artistas tucumanos que he visto), miro mi “ensayo” en enfrentarme con la intimidad de vivir acá: miro a través de la intimidad de una familia, la intimidad del celular y la conversación, la intimidad de la vida de los jóvenes (que me aceptan en sus grupos de amigos), en el arte y expresión de la vida tucumana.

El arte tucumano me abre los ojos para ver mi vida mejor, para aclarar una forma nueva de creación y de vencer los desafíos que aumentan no sólo en el acto de crear sino también en la vida cotidiana. En su critica del estado de la imagen en nuestra época, Pepe Baeza dice, “en el arte, la fotografía sigue siendo una valiosa referencia de cómo construir el sentido de las cosas, pero no una opción real de intervenir sobre ellas.” (15) No estoy de acuerdo. Creo que la fotografía, como todo el arte, puede construir identidades, relaciones, mapas: todos son construcciones reales, en que el arte interviene en la vida cotidiana y real, interviene para cambiar el mundo en que nos encontramos. Las exhibiciones del Centro muestran, en pequeña parte, como el arte tucumano hace eso. El Centro Cultural Eugenio Flavio Virla nació dos años antes que yo. Todavía somos jóvenes, y nos queda mucho para descubrir o aprender de nuestras identidades, de nuestro lugar en el mundo actual. Sin embargo, creo que nosotros - y el arte acá - tenemos un futuro de gran prometo.

En ver la vida artística tucumana y la vida tucumana en general, tenemos muchas visiones de un lugar, no sólo en nuestros pensamientos sino también porque el cuerpo nos limite. Según Casabele:

El ángulo de visión nítida que proporciona la fóvea es de 2 grados. Eso significa que para ver un paisaje, por ejemplo, el ojo realiza centenares de movimientos y desplazamientos que requieren millares de movimientos coordinados del ojo. La visión, por lo tanto, no es instantánea. Al contrario, constituye un proceso cinético de gran complejidad.” (fotomundo)

Es un proceso de ver poco por poco, ver el mundo y construirlo en este proceso “de gran complejidad,” continuamos haciendo una vida de muchas imágenes y pensamientos. Así es el arte y la experiencia de Tucumán: es un proyecto de desarrollo largo y confuso, pero profundo, que crece poco a poco en cada momento.

Bibliografía

Baeza, Pepe. Por una función crítica de la fotografía de prensa. Barcelona: Editorial Gustavo Gili, 2001.

Bonano, Luis Marcos (coordinador). Estudios de Historia Social de Tucumán: Educación y Política en los siglos XIX y XX, Vol. II. Tucumán: Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional de Tucumán; 2001.

Bonano, Luís Marcos (coordinador). Estudios de Historia Social de Tucumán: Educación y Política en los siglos XIX y XX, Vol. III. Tucumán: Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional de Tucumán; 2004.

Casaballe, A. Becquer. “El Ojo y la Cámara: Toma y Realización” Fotomundo. <http://www.fotomundo.com/index.php?y=notas2&id=589> 10 junio 2007.

Catalán, Solana. Entrevista personal. 21 abril 2007.

Crenzel, Emilio A. El Tucumanazo. Tucumán: Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional de Tucumán; 1997.

Cuarterolo, Miguel A. Y Eduardo Longoni. El poder de la imagen: apuntes sobre fotografía periodística. FotoZOOM, Buenos Aires, 1996.

Dell’Orso, Diego. “Momentos Celulares: Despiertos Celula x Celula.” Centro Cultural Eugenio Flavio Virela, S. M. Tucumán. 1 mayo 2007.

“El Centro Cultural Eugenio Flavio Virla.” Universidad Nacional de Tucumán. <www.unt.edu.ar/rectorado/ccultural/default.htm#A%F1o>

20 junio 2007.

Fares, Virginia. Lectura de fotografía. Anfiteatro “A,” Universidad Nacional de Tucumán. 26 abril 2007.

Gutierrez, Lilian; Herrera, Monica y Marisa Rossini. Hurlingham Bar House, S. M. Tucumán. 21 abril 2007.

Palmerlee, Danny; Bao, Sandra; Andrew Dean Nystrom y Lucas Vidgen. Argentina. Lonely Planet, 2005.

Paez de la Torre, Carlos. Historia de Tucumán. Editorial Plus Ultra, Buenos Aires, 1987.

Prebish, Lilian y Nancy Singh. “Un ejemplo de la escultura urbana en San Miguel de Tucumán en los años ’70: la Avenida de los Próceres.” De Estudios de Historia Social de Tucumán: Educación y Política en los siglos XIX y XX, Vol. III. Luís Marcos Bonano, coordinador. Tucumán: Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional de Tucumán; 2004.

Priamo, Luis. “Aborígenes del Gran Chaco: Fotografías de Grete Stern 1958-1964.” Folleto de la Exhibición. Centro Cultural Eugenio Flavio Virela. S. M. Tucumán. 8 junio 2007.




[1] www.lagaceta.com.ar/vernotae.asp?ididseccion=&idnota=222743


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Solana Catalán

Solana Catalán dijo

Hola Noelle!

Qué linda sorpresa ha sido encontrar tu trabajo! Desde luego comparto tu visión de esta ciudad y de la situación de sus artistas... pero sobre todo me ha fascinado la manera en que lo realatas!

Este año ha sido muy agitado para mí, y en medio de tantos viajes no pude despedirte, por favor escribime a solana@catalan.net.ar, me gustaría mucho continuar el contacto!

Saludos, y espero que estés muy bien!

Solana.

12 Noviembre 2007 | 07:54 PM

Solana Catalán

Solana Catalán dijo

Hola Noelle!

Qué linda sorpresa ha sido encontrar tu trabajo! Desde luego comparto tu visión de esta ciudad y de la situación de sus artistas... pero sobre todo me ha fascinado la manera en que lo relatas!

Este año ha sido muy agitado para mí, y en medio de tantos viajes no pude despedirte, por favor escribime a solana@catalan.net.ar, me gustaría mucho continuar el contacto!

Saludos, y espero que estés muy bien!

Solana.

12 Noviembre 2007 | 07:54 PM

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