El Desarrollo de los Derechos Gays en la Argentina
Jonathan Raz
Profa. Liria Evangelista
“Cuaderno Latinoamericano”
UNA BREVE HISTORIA
Se sabe que grupos informales de gente gay argentina existían durante la segunda mitad del siglo XX. Sin embargo, podemos ubicar los comienzos “oficiales” de un movimiento gay argentino en 1969, cuando se formó Grupo Nuestro Mundo, la primera organización dedicada a la lucha para derechos gays. Hay que notar que el grupo se formó en medio de la presencia de un régimen militar que controlaba el país. El Grupo Nuestro Mundo creció hacia una organización aún más grande y poderosa en 1971 con la colaboración de muchos universitarios izquierdistas, anarquistas, y algunas organizaciones religiosas, creando así el Frente de Liberación Homosexual (FLH). La tercer presidencia de Juan Perón en 1974 reinstaló un sistema democráctico en la Argentina pero los miembros de la organización tenían que cuidarse contra la discriminación y las amenazas de violencia que sufrían dentro de una sociedad que aún mantenía sentimientos fuertemente homofóbicos. La mayoridad de los miembros apoyaron el FLH en una manera clandestina. En vez de luchar por los derechos gays, la FLH primariamente hizo hincápie en los derechos de mujeres y obreros (Brown).
Después del fallecimiento de Juan Perón en 1974 (y la breve presidencia de su esposa), una serie de ataques paramilitares contra homosexuales argentinos empezaron. El control militar volvió a Argentina con el Golpe de estado de 24 de marzo de 1976. El golpe representó un pérdida enorme de derechos democráticos para toda la nación. Gays fueron incluídos dentro del grupo de “enemigos del estado.” La gran mayoría de los miembros del Frente de Liberación Homosexual o fueron asesinados o torturados durante la época. Durante la dictadura, la expresión pública de la homosexualidad representaba un pecado mortal: gays conocidos y travestis fueron parte de los miles de “desaparecidos” durante la dictadura. Dadas las circunstancias sociales, el FLH se anuló en junio de 1976.
Pablo, un hombre gay quien actualmente vive en Belgrano dice que “ni siquiera podíamos hablar del tema de la homosexualdiad bajo la dictadura.” El recuerda una visita a San Francisco cuando tenía nueve años, aún empezando a entender sus sentimientos sexuales, le impactó ver la diferencia entre las libertades que gozaban los gays norteamericanos y la intolerancia de su país. Bajo la dictadura militar, el activismo gay especialmente despareció de la visibilidad. Gente gay que no fue matada o torturada por el gobierno mantuvieron vidas románticas clandestinas. Según unos, había una movida gay especialmente interesante en las islas del Tigre donde individuos podían aislarse del control urbano. Otros se radicaron en países mas liberales con la búsqueda de libertades personales.
Existen anéctodas raras sobre la persecución de gays durante esta época. David William Foster es un profesor de Estudios Hispanos y “Queer Studies” de Arizona State University. Estudia la Argentina por más que 40 años desde su primer visita al país con una Beca Fulbright en 1967. Desde ahí, ha vuelto al país más de 80 veces y conoce los cambios paulatinos que se han experimentado dentro de este período. Según él, bajo la dictadura, ciertos policías fueron escogidos como espias para luchar contra la “amenaza de los homosexuales.” Operando clandestinamente, estos policías ofrecieron sexo a otros hombres en lugares de ecuentro entre homosexuales. Después de que tales hombres aceptaran la oferta, los agentes los arrestaban (Foster).
Hacia 1982, luego de la derrota de la Guerra de las Malvinas, el pueblo argentino empezó a especular sobre el futuro de la dictadura. A partir de este año, la dictadura empezó su proceso de agonía, acelerando el retorno hacia una forma de gobierno democrático. A pesar de la presencia de una dictadura, unos activistas reinaguraron la lucha por los derechos gays, organizando la Coordinadora de Grupos Gays, un comité que dirigió la interacción entre varios grupos (todavía clandestinos) luchando para la liberación gay en la Argentina. Sin embargo, la dictadura todavía mantuvo sus tendencias violentas: entre el enero de 1982 y el noviembre de 1983, un ex-miembro de la FLH y al menos 17 hombres gays fueron asesinados (Brown 121). Actualmente, sólo dos asesinatos están aclarados. Por lo demás, en junio de 1982, un grupo paramilitar que se llamaba Comando Cóndor declararon su deseo de aniquilar a todos los homosexuales del país.
En 1983, cayó la dictadura militar, ofreciendo así a la comunidad gay argentina una oportunidad de desarrollarse, libre de las amenazas de la violencia o la muerte que les afectaban durante la década pasada. Con la caída de la dictadura, se formaron algunas nuevas iniciativas gays, retomando las ideas del Grupo Nuestro Mundo y FLH. Se podría interpretar este crecimiento de activismo como un signo de la liberación gay. Sin embargo, la continuación de la lucha por los derechos demostró que aún había formas de discriminación que vencer aún en democracia.
Muchos boliches gays aparecieron en Buenos Aires a partir de los años 80. Aunque ofriecieron un lugar propio a la comunidad gay porteña, la policía federal frecuentemente incursionaba en ellos. Una noche del abril de 1984, más de 200 personas fueron detenidas a causa de que estaban en un boliche gay. En su nota biográfica, Carlos Jáuregui—historiador y uno de los personajes más importantes del activismo gay en la Argentina—notaba como esta ambiente de sospecha influía la psiquis colectiva gay de esa época. Se radicó en Francia en 1981 con una beca universitaria. Aunque estaba en una Europa libre, el miedo de persecución le siguió. Como cuenta él:
Recuerdo que, en aquellos años '80, un día yo entré en el bar gay de moda. Estaba con un profesor, también homosexual con el cual había ido a tomar una cerveza a la salida del curso. En ese momento, se abrió la puerta y entraron dos uniformados. Yo, que no conocía los uniformes franceses, dije: "¡ Uy, no... Esto es una razzia!". Entonces mi acompañante me explicó: "No te confundas; no estas en tu país, estos son bomberos y vienen acá porque ellos también son gays." (Járegui)
Así, en 1984, la comunidad estuvo en una encrucijada. Por un lado, la caída militar representaba un símbolo de la posibilidad de liberación social y tal vez el entendimiento de la opresión compartida entre heterosexuales y homosexuales durante el Proceso militar ayudase con la aceptación de minorías sexuales del país, pero era obvio que todavía permancían fuertes sentimientos de ignorancia, discrimnación, y odio contra estas minorías.
Inmediatamente después de la razzia, 150 activistas se reunieron en Contramano, el primer bar gay de la ciudad. Allí formaron la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), una organización politica por los derechos civiles de homosexuales. La organización originalmente era constituida por una mezcla de hombres gays y lesbianas quienes corrieron el riesgo de anunciar su sexualidad al público para crear una forma de visibilidad de la comunidad gay argentina. Aunque la CHA ha experimentado numerosos cambios durante su existencia, hoy en día mantiene su posición como uno de las organizaciones más importantes por los derechos de homosexuales argentinos. La organización de la CHA y la aparición de otros activistas independientes representaron una respuesta fuerte contra la represión policial.
TEMAS COTEMPORÁNEOS
A partir de la formación de la CHA, la comunidad gay argentina ha superado muchas de las injusticias por un corto trecho de tiempo. El número de organizaciones gays estalló desde 1990, y la visibilidad de homosexuales en los medios de comunicación ha subido mucho. Con rapidez, las organizaciones han amplificado la conciencia de la injusticias impuestas contra la comunidad gay, y poco a poco, la atmósfera se ve cambiada. La union civil, puesta en funcionamiento en Buenos Aires el 18 de julio de 2003 garantiza que “los integrantes […] tienen los mismos derechos y beneficios que la ciudad otorga a los integrantes del matrimonio” (salvo temas como el derecho de herencia y un derecho de la adopción)—un derecho que gente gay de la mayoría de los EEUU todavía no tienen (recordando el testimonio antes mencionado de Pablo y su visita a los EEUU, observamos una evolución de los derechos gays en la Argentina ya a escala global).
De esta manera, se podría decir que Buenos Aires se va convirtiendo en la nueva meca gay de Latinoamerica a causa de los derechos que ofrece a sus ciudadanos homosexuales. El fenómeno del peregrinaje de latinoaméricanos gays a la ciudad es obvio. En mis propias experiencias, conocí a muchos jóvenes gays quienes se radicaron en la Capital para mejorar sus vidas en alguna manera u otra. Algunos de Colombia se fueron para escapar de la violencia y el desorden social de su patria. Otros Peruanos se fueron para gozar de los mejores sistemas educativos de acá. Aún otros argentinos del interior se fueron de sus propias ciudades para crear una vida en esta ciudad cosmopólita. Cada persona tiene su propios motivo para radicarse en la capital. Sin embargo, todos me dijeron que las libertades personales para ser gay son incomparablemente mejores que las que tenían de sus lugares de origen.
A pesar de los dichos éxitos logrados por la comunidad gay de Buenos aires, hay que reconocer los problemas y desafíos que la comunidad gay todavía enfrenta con una frecuencia cotidiana. Casi todas los avances por los derechos gays de la Argentina afectan sólo a los ciudadanos de la ciudad de Buenos Aires. Los que viven fuera de la capital no tienen los mismos derechos civiles que los que viven adentro. A la comunidad gay argentina fuera de la Capital todavía le faltan muchas de las protecciones legales disfrutadas por los capitalinos. Una ley federal (Ley Nº 23.592) prohibe la discriminación “por motivos tales como raza, religión, nacionalidad, ideología, opinión política o gremial, sexo, posición económica, condición social o caracteres físicos” (CHA). Existe un frente para incluir orientación sexual como otra categoría protegida bajo la ley, pero aún no ha cambiado la legislación.
CAMBIOS CULTURALES
En mi entrevista con David William Foster, me explicó los desarrollos y fallas recientes de la comunidad gay de Buenos Aires. La presidencia de Menem y la llegade neoliberalismo representó un momento en que la comunidad de Buenos Aires tuvo la oportunidad de emular las tendencias de sus equivalentes Occidentales, especialmente la comunidad gay de New York. Con el peso argentino pegado al dolar, porteños homosexuales tuvieron más acceso a la producción cultural gay de los EEUU. Así, el rumbo de desarrollo de la comunidad gay fue más dirigida a la importación de formas culturales extranjeras. Revistas, películas, música, y aún ropa de cuero temática, por ejemplo, de la comunidad gay norteamericana fueron importadas a la Argentina. Para los que podían pagar, la época de Menem ofreció a los homosexuales argentinos de clase media alta la oportunidad de participar en un mundillo gay casi idéntico al de los EEUU. Una revista popular, NX, imitó muchas de las tendencias visuales establecidas por gays norteamericanas de esa época. Por supuesto, la pobreza todavía afectaba a muchos durante la presidencia de Menem, así homosexuales fuera de la clase alta o media permanecían fuera de dicho ambiente. Con la crisis de 2001, este proceso de importación cultural se paró completamente.
Ya con el crecimiento del turismo después de la crisis, existe una reaparición de más bares gays y un ambiente parecido a lo que existía antes. Sin embargo, parece que esta renovación del ambiente tiene mucho más que ver con la llegada de turistas norteamericanos y europeos en vez de una movida autóctona. En San Telmo, por ejemplo, la visibilidad de gays es obvio. En las calles, se puede ver parejas homosexuales mostrando afección. También existen bares, restaurantes, aún hoteles dirigidos a turistas gays. Aunque existe una comunidad grande dentro de Barrio Norte y Palermo, su visibildad no es tan fuerte. Barrio Norte y Palermo podrían ser considerados los “ghettos gays” de Buenos Aires. Sin embargo, no se ve la muestra de afección entre parejas gays de estas zonas. Y por qué? Desde mi punto de vista, todavía existen valores tradicionales o, digamos conservadores machistas que afectan el comportamiento cotidiano del homosexual porteño.
Cesar Cigliutti, uno de los directores de la Comunidad Homosexual Argentina escribe que “San Telmo tiene una visibilidad mayor como barrio que otros, de allí a hablar de comunidades diferentes me parece que es exagerar, ya que hay un movimiento constante y permanente de nuestra comunidad por los diferentes lugares de reunion.” Continua explicando que actualmente, “las únicas zonas urbanas bien determinadas, (sacando los lugares de discotecas, pubs, etc. de nuestra comunidad) son las zonas ‘rojas’ o de trabajo de travestis (Palermo, Constitución, Flores, Chacarita).” Esencialmente, Cigliutti comunica “que el tema de los barrios y las identidades de las personas gays no tiene ninguna especifidad, salvo la que atraviesa toda la sociedad que son más un tema de clase y poder adquisitivo.” Según la interpretación de Cigliutti, la idea de los “ghettos gays” porteños no tiene ninguna validez. Aunque soy extranjero y no tengo tanta experiencia con la comunidad de Buenos Aires, tengo que decir que no estoy de acuerdo con su opinión. Aunque estas comunidades gays faltan la visibilidad de tales “ghettos” de Norteamerica o Europa, es innegable su existencia pero muy condicionada.
Cigliutti también refiere a un tema fuerte apenas resuelto en la cultura argentina: los travestis. Aunque transexuales y travestis tienen una fuerte presencia dentro de la cultura Pop de la Argentina (cosideremos Florencia de la V, una actriz travesti famosa de la serie “Los Roldan”), la gran mayoría de ellos no tienen ningún derecho en la Argentina. William Foster se refiere a muchos de los prejuicios inherentes del registro social que contribuyen a esta discriminación. Los travestis no tienen la opción de cambiar su sexo o nombre (la discriminación contra judíos ortodoxos también existe dentro del sistema, que requiere que las personas afeiten sus barbas antes de que saquen sus fotos para sus documentos). La gran mayoría de travestis trabajan como prostitutas, enfrentando problemas legales con frecuencia, y además corriendo riesgos de violencia por parte de sus clientes. Hay sospechas de que la policía federal ha tomado parte en los asesinatos de algunos travestis (Brown).
CONCLUSIÓN
Obviamente, este ensayo solo trata de algunos de los temas vinculados a la comunidad gay de la ciudad. Temas que todavía me interesan incluyen la comunidad lesbiana, que me parece tener mucha menos visibilidad que la comunidad constituida por hombres gays (pese a la existencia de ciertos íconos lésbicos del país, incluyendo, entre otras, a la poeta Alejandra Pizarnik). Cuando llegué a Buenos Aires, me interesaba conocer como su comunidad gay estaba avanzano desde la época de la dictadura. Unas temas me inspiraron pero muchos me desilusionaron. Sin embargo, sé que no puedo imponer mi propia concepción de lo que constituya una comunidad gay “verdadera” o, digamos, “buena.” La comunidad tiene sus propias valores, su propia historia, distinta de la comunidad norteamericana. Espero que sigue su lucha por la visibilidad y derechos civiles de la gente gay local. Veremos lo que pase.
BIBLIOGRAFÍA
ALTMAN, Dennis. “Rupture or continuity? The internationalization of gay identities.” Social Text, no. 48 (otoño 1996). P. 77-94.
BROWN, Stephen. “‘Con discriminación y repression no hay democracia’: The Lesbian Gay Movement in Argentina.” Latin American Perspectives, Vol. 29, No. 2 (marzo 2002). P. 119-138.
COMUNIDAD HOMOSEXUAL ARGENTINA. <http://www.cha.org.ar>
WILLIAM FOSTER, David. “Argentine Intellectuals and Homoeroticism: Néstor Perlongher and Juan José Pebreli.” Hispania, Vol. 84, No. 3 (Sep. 2001) P. 441-450.

Elaine McGlaughlin dijo
Elaine McGlaughlin
25 de julio de 2007
Liria Evangelista
Proyecto de Investigación- Cuaderno/Weblog
La salud sexual en la Zona Sur de la ciudad: una investigación preliminar
“La verdadera libertad es tener acceso a la información.”
- la Diputada Clori Yelici
Cuando pienso qué representa en mí una consejera de salud reproductiva de la Zona Sur, primero tengo que pensar en cómo es la vida cotidiana en la Zona Sur, y cómo son las vinculaciones entre la pobreza y la educación, la pobreza y la salud, y la educación y la elección. De allí creo que puedo examinar la imagen de una consejera que comparte los problemas diarios de la salud con sus vecinas y que se esfuerza por mejorar la situación comunal a través de la educación de su comunidad.
Según el Programa Ciudadanía y Sexualidad, la ciudad de Buenos Aires tiene una población de 3.049.941 habitantes. 21,2% de la población residente en la ciudad habita en lugares pobres, mientras que el 5,7% de los habitantes son indigentes. El 73,8% de la población de la ciudad posee cobertura por obra social y/o plan de salud privado o mutual. La Encuesta Anual de Hogares de 2005 afirma que el sistema de la seguridad social es el de acceso mayoritario, con el 55,6% de la población. La medicina privada canaliza el 16,3% de la cobertura, mientras el 21% de los residentes cuentan con el sistema público. El 40,5% de la población de la Zona Sur cuenta sólo con el sistema público.
En su discurso sobre la ley Nº 418 el 22 de junio 2000, la Diputada Clori Telici dijo que “las adolescentes y las mujeres pobres son las más afectadas por la falta de oportunidades para acceder a todos los servicios de salud” (p.11), notando una inequidad en el acceso a los métodos anticonceptivos. También afirmó Telici que “De las 850.000 mujeres en edad fértil que tenemos en la Ciudad de Buenos Aires, se estima que una tercera parte no tiene cobertura social o prepaga, y se atiende en el sistema de salud pública” (p.13). En su artículo “La salud de las mujeres en la Argentina: precisiones, preguntas, y problemas,” Elsa López habla de las diferencias en el porcentaje de las mujeres que consultan un ginecólogo/a según el nivel socioeconómico
de sus hogares, diferencias que contribuyen a una distribución in equitativa de los beneficios de la prevención de la salud (p.9). López también identifica “la vinculación entre el uso de anticonceptivos y la escolaridad” (p.11), destacándose que las mujeres con niveles inferiores a la primaria completa muestran un porcentaje menor de uso que las más educadas.
La educación atraviesa con la problemática de salud en el sentido de que cuando alguien sabe más sobre un tópico, cualquiera en cuestión, esa persona tiene más poder de elección lo que es mejor para su vida. Pero no es tan sencillo. Hay muchos obstáculos al acceso a la educación completa (si tal cosa existe) para una persona pobre.
En mi opinión, una consejera de la Zona Sur sería una mujer cuya vida y socialización incluye estos factores: una educación posiblemente acortada, menos acceso a los servicios de salud, una ocupación menos satisfactoria (a causa de su nivel bajo de educación) o la incapacidad o falta de voluntad de trabajar afuera de la casa, y sobre todo, la pobreza. Su vida es semejante a la de sus vecinas, pero ella escoge aprender sobre sus derechos de salud reproductiva y decide compartir este conocimiento con sus vecinas con la meta de educarlas para que las mujeres puedan tener más libertad para escoger. Una consejera no sólo proporciona información sino también pone esa información, esos datos, adentro de un contexto local para que sus vecinas del barrio puedan entenderlo y aplicarlo a sus propias vidas. Ella intenta crear un espacio más amplio en que pueden ejercer sus vecinas la libertad de la elección.
Este informe empezó como un tipo de investigación sobre dónde atraviesan la educación sobre salud sexual con el acceso real a los servicios de salud reproductiva en la Zona Sur de Buenos Aires. Lamentablemente, la Dirección General de la Mujer del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires no logró conseguir la plata que estaba anticipando del Fondo de las Naciones Unidas (UNFPA), y no pudo seguir con el proyecto Abriendo Puertas. El proyecto sirve proporcionar talleres de capacitación a las mujeres de la Zona Sur para que ellas puedan dar conserjerías sobre la salud reproductiva a sus vecinas del barrio. El propósito original de este informe se trataba de entrevistar las consejeras con las siguientes preguntas: Antes de empezar el programa de la DGMuj en su barrio, ¿cómo describiría su conocimiento de la salud reproductiva en general?; Y específicamente, en el sentido del acceso a los anticonceptivos, los servicios de los hospitales y los centros de salud, etc.; ¿Cree que un conocimiento más profundo de la salud reproductiva le permite a uno hacer mejores elecciones?; De las varias cosas que hizo con el programa de la DGMuj, ¿cuáles parecían tener un efecto más fuerte, en términos de la transmisión exitosa de información a sus vecinas?
En vez de conocer las consejeras y entrevistarles sobre sus experiencias con el programa, solamente se podía compilar un tipo de perfil sobre los barrios donde viven ellas, en cuanto a las condiciones de vida y el estado de los servicios de salud. Aquí se encuentra perfiles de Bajo Flores, la Villa 15 (Ciudad Oculta), y la Villa 21 Barracas, compilados con la información del programa del ano 2006, antes de que la UNFPA cortó el fondo al gobierno.
Consejería Móvil Barrio Bajo Flores
En esta zona de desarrollaron dos consejerías debido a la extensión del territorio.
La zona comprende los barrios Rivadavia I y II, Barrio Illia y la Villa 1-11-14, una de las mas pobladas de la ciudad. En los barrios las construcciones son edificios de material y en la villa la mayoría de las casas también son de material, cuentan con luz eléctrica, red de agua potable y la mitad con red cloacal. En el transcurso del 2006 se adjudicaban departamentos construidos por la Comisión Municipal de la Vivienda. La diversidad cultural en esta área es significativa ya que residen personas de nacionalidad peruana, boliviana y argentina. Es una de las zonas que se vio mayormente afectada por los conflictos barriales y la disputa de poder por el territorio entre referentes barriales e instituciones, situación que incidió directamente en el desarrollo cotidiano y localización de una de las conserjerías.
Consejería Móvil Villa 15- Ciudad Oculta
La zona comprende el barrio de Mataderos, y es una de las villas mas pobladas de la ciudad. En el barrio hay una construcción que se le llama “El hospitalito,” un hospital construido durante el gobierno de Perón que no llegó a finalizar su construcción debido al golpe de estado y que posteriormente fue ocupado por familias. En la villa, coexisten un barrio “nuevo” donde las casas son de material y las calles están pavimentadas y un barrio “viejo” donde las casas son más precarias. Además hay construcciones muy precarias de chapa. El cartoneo es una de las principales fuentes de ingresos de las familias que residen en la zona. En relación a la población, hay residentes peruanos, paraguayos, y bolivianos siendo una minoría no aceptada por los argentinos que residen allá. Es una de las zonas con alta probabilidades de incendios, lo que expone a las familias a una mayor vulnerabilidad. En la zona se encuentra instituciones gubernamentales, organizaciones barriales, comedores comunitarios y centros culturales. Es la segunda villa de las que trabajó la Dirección General de la Mujer con mayo índice de personas infectadas con VIH/sida. Se visualiza una gran cantidad de adolescentes, en su mayoría varones que hacen “ranchadas” (grupos de chicos que están en situaciones de la calle y que se juntan) en las esquinas y también es una zona de alto consumo de sustancias toxicas, especialmente la pasta base o “paco.”
Villa 21 Barracas
Esta zona comprende la Villa 21-24 y cruzando las vías del tren, la Villa Zavaleta. Es una zona de mucho transito y está cerca del barrio Pompeya. En la villa la mayoría de las casas son de material, cuentan con luz eléctrica, red de agua potable y cloacal. La apertura y pavimentación de calles significa eliminar el hacinamiento y brindar mejores servicios. Es una zona donde reside una gran cantidad de argentinos y también personas de nacionalidad paraguaya. Por otro lado hay trabajo sexual de travestis que residen en la zona o cerca. Como en la Ciudad Oculta, se visualiza una gran cantidad de adolescentes varones haciendo ranchadas y drogándose con paco. En la zona se encuentran instituciones gubernamentales, organizaciones barriales, comedores comunitarios y centros culturales.
Después de la experiencia medio frustrante de investigar el tema de las experiencias personales de las consejeras de la Zona Sur, concluyo que la aprobación de la ley de educación sexual integral en octubre de 2006 constituye un avance en la política del gobierno de Buenos Aires ante el tema de la salud sexual. Sin embargo, hay mucho espacio entre la posición oficial que asume el estado y la velocidad y efectividad con que instituye esa política. Estas zonas sirven como ejemplos del problema que resulta de la falta del acceso a no solo la información sobre la salud sino también a servicios de salud suficientes.
Bibliografía
Encuesta Anual de Hogares 2005. En el armario estadístico 2005 de la ciudad de Buenos Aires.
Intervención de la Diputada Clori Yelici. Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Ley de Salud Reproductiva Nº 418, p. 10-15. 22 junio 2000.
López, Elsa. “La salud de las mujeres en la Argentina: precisiones, preguntas y problemas.” En Segundo Taller de Investigaciones Sociales en Salud Reproductiva y Sexualidad (1996), pp. 7-15
Programa Ciudadanía y Sexualidad, p. 60, 68-9.
Ventura, Maria Cristina. “Hacia la construcción de una tipología de los comportamientos reproductivos de mujeres pobres urbanas.” En Segundo Taller de Investigaciones Sociales en Salud Reproductiva y Sexualidad (1996), pp. 31-36.
26 Julio 2007 | 12:26 AM