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15 Noviembre 2007

Julia Deixler Trabajo Final: Las Madres de Plaza de Mayo

Julia Deixler
Cuaderno Latinoamericano
15 de Noviembre, 2006

Las Madres de Plaza de Mayo:
La memoria de ayer y la acción de hoy

“La Asociación Madres de Plaza de Mayo se niega a reconocer la muerte de nuestros amados hijos. Ellos están desaparecidos para siempre. Seguimos dándole vida en cada casa, en cada escuela que construimos en los barrios, en cada cátedra de la Universidad, en cada página del periódico, en cada programa de la radio, en cada libro que editamos, en cada minuto de la prensa Madres.”
—Hebe Bonafini, Presidenta de Asociación de Madres de Plaza de Mayo (madres.org)

En el 24 de marzo de 1976, después de años de lucha violenta para el poder político, una junta militara, dirigido por el General Jorge Rafael Videla, asumió el poder en la capital de Argentina. Los tres líderes y su junta de fuerzas armadas implementaron su “Proceso de Reorganización Nacional,” un estado de terror en el cual miles de personas fueron detenidos ilegalmente, torturados y fusilados. El gobierno realizó un proceso brutal de capturar y matar sistemáticamente supuestos miembros de la oposición política. Esto incluyó sacar los niños de los secuestrados y entregarlos a padres adoptados, usualmente miembros de las fuerzas armadas o amigos de ellos. La junta no discriminó en su régimen de la desaparición forzada de los víctimas: capturó todos tipos de gente, hasta lo más inocente. La sociedad fue suprimida en temor y silencio. Nadie hablé del tema ni fue a consolar a las familias de los victimas. La Argentina se transformó en un verdadero estado de terror (Femenía, 1987.)

No obstante, unas mujeres, relativas de los desaparecidos, sí tuvieron
el valor y la motivación de hablar claro, y sin miedo. La Asociación de Madres de Plaza de Mayo empezó como un grupo de madres valientes cuyas metas fueron encontrar repuestas sobre sus hijos desaparecidos y llamar la atención a las atrocidades realizadas por el gobierno. En el jueves, 30 de abril, 1977, unas individuas realizaron una manifestación en frente de la Casa Rosada en la Plaza de Mayo. Exigieron que el General Videla hablara con ellas y tomara la responsabilidad para sus acciones violentes e ilegales. En el momento esperaron repuestas de sus preguntas: ¿Qué pasó con sus hijos? ¿Dónde están? ¿Quién es responsable? Su acto a despecho del gobierno fue especialmente valiente porque ellas entraron la batalla solas. En un artículo de opinión del diario Página 12, Eduardo Aliverti escribió que, en sus primeras marchas en la Plaza de Mayo, las Madres fueron
Solas contra todos. ¿Contra todos los milicos? No, contra toda la sociedad. Las Viejas Locas. Significaban una máxima expresión de reclamo y valentía. ¿A quién representaban? Virtualmente a nadie, por fuera de sus hijos (Aliverti, 2007).

Esto fue el signo de su sacrificio. Marchaban por sus propias familias, sí, y preguntaron sobre los paraderos de sus propios hijos. Pero con el paso de tiempo, su lucha llegó a ser una lucha para las familias de otros, para encontrar hijos desaparecidos, para descubrir los culpables, y, finalmente, para luchar para derechos humanos en otras esferas de la sociedad. Hablaban para ellos que estuvieron silenciados, y para ellos que nunca las pidieron su ayuda.

Hoy en día el trabajo de las Madres ha extendido a todos áreas de los
derechos humanos, en Argentina y por el mundo. Sus áreas de desarrollo incluyen las relaciones internacionales, especialmente entre las países de Sudamérica, (muchas de que han compartido unas historias similares de violencia y corrupción debajo gobiernos militares) asuntos de la iglesia, la salud pública, y todos tipos de derechos humanos. Hoy en día las madres practican activismo moralista, social, y unas veces políticamente extremo. Desde este primer día en abril 1977, las Madres han marchado cada jueves alrededor el pirámide en el centro de la Plaza de Mayo. Publican libros, organizan eventos, hacen entrevistas con la prensa, y viajan por otros partes del mundo para extenderse su mensaje. Sus proyectos incluyen la construcción de los edificios en su comunidad en Buenos Aires hasta la promoción de la paz mundial. Presentaron el junio pasado un caso para continuar el proyecto de construir 1500 viviendas en el Capital Federal, el que Jorge Telerman amenazó acabar (Perfil, junio 2007.) Con el apoyo del Presidente Néstor Kirchner, inauguraron 24 viviendas nuevas en la Ciudad Luz, juntas llamadas “Barrio del Pañuelo Blanco” (madres.org, 2007) por el complemento que se ha hecho el símbolo de las Madres y su lucha.

Las políticas de las Madres siempre han sido fuertemente izquierdas. En 1986, abajo de la dirección de la radical Hebe Bonafini, hubo desacuerdo entre las Madres. Unas miembros cuyos intereses se quedaban con el intento original de traer justicio a los culpables se formaron su propio grupo, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundador, dirigido por Presidenta Nora Morales de Cortiñas. Madres de Plaza de Mayo, el grupo encabezado por Bonafini, se quedaba muy activa en la esfera política. Proclamó que la manera de rendir homenaje a sus hijos sería seguir luchando para las causas que les interesaban. En un discurso en Roma nombrado “Declaración de las Madres en lucha,” la Presidenta afirmó que ella y su asociación
“condenamos el colonialismo, el imperialismo, el sistema económico neoliberal, la administración de los Estados Unidos y sus aliados en el mundo; condenamos la ocupación de cualquier país del mundo por parte de tropas extranjeras, que nos obligan a involúcranos en guerras que no queremos; condenamos la carrera armamentista y el negocio de las armas; reivindicamos las luchas de liberación” (madres.org, 25 de octubre, 2007).

En los discursos públicos de Hebe Bonafini, sus tácticos son directos y sus palabras fuertes. Después del ataque en los Torres Gemelos en el 11 de Septiembre, 2001, Bonafini sostuvo que los terroristas vengaron mucha gente y que sus acciones fueron justificadas. Cuando un juez argentino impidió que una chica violada de 19 años abortar, Bonafini lo llamó un “facha, fascista, nazi” (madres.org, 10 de septiembre, 2007). Pero más importante que sus políticas, con las que no están de acuerdo todos, es la capacidad que tiene ella hablar en que piense y proteger los que no puedan protegerse sí mismos.

Hoy en día, las Madres han ayudado traer unos de los culpables a justicia. Un caso de actualidad muy importante es el juicio de Cristian Von Wernich, un sacerdote que últimamente fue condenado por los crímenes de asesinatos y secuestros durante la dictadura militar. Mientras las Madres no tuvieron una asociación directa con el juicio, su obra se trata de abrir el ojo público a la tragedia que ocurrió. Aunque el condeno de un solo hombre no puede devolver los perdidos, sirve para cicatrizar el daño de la época de terror. Daniel Feierstein, titular de la cátedra de Genocidio de la Universidad de Buenos Aires explica, “El Derecho es tanto la posibilidad de castigo como la de construir un discurso de verdad” (O’Donnell, 2007). En esta manera, la gente puede pensar en el pasado y actuar para el futuro, para que la misma tragedia nunca ocurra otra vez.

El abril pasado las Madres cumplió treinta años de trabajar por
los derechos humanos. Durante su celebración las mujeres recordaron los años de “lucha, verdad y memoria. Beatriz Lewin, una de las Madres fundadoras, dijo que los festejos ‘se viven con mucha emoción, porque hemos llegado hasta acá, aunque siempre para seguir trabajando", y aseguró estar ‘conforme por todo lo que se ha logrado, después de tanto sufrimiento…Hay esperanza para nosotras todavía, esperanza de que se continuará con la memoria, pero también de que habrá justicia por todos nuestros hijos,’ afirmó Lewin" (Perfil, abril 2007). Mientras muchas ahora aceptan la realidad de las muertes de los desaparecidos, su obra continua representar los ideales y los legados de sus hijos. Podemos entender el activismo de los madres como una manera de llevar a cabo los legados de sus hijos desparecidos. En este sentido los madres han crecido una generación nueva (sino mayor) de activismo político izquierdo en Argentina.

Por sus treinta años de trabajo, las Madres de Plaza de Mayo han extendido su obra desde una lucha personal hasta un intento de crear un mundo mejor. Lo que empezó en un grupo de catorce madres afligidas se convirtió en una fuerza grande e importante. Lo que empezó como un recurso de encontrar repuestas se convirtió en una manera de hacer cambio. Y lo que empezó como una lucha individual se convirtió en una representación de la gente argentina. “Retornada la democracia, pasaron a ser, más o menos, Las Madres de Todos. Ya no eran sólo significativas, sino representativas de la conciencia –cínicamente culposa– de la mayoría de la comunidad” (Aliverti, 2007). Es segura que la obra y las imágenes de las madres seguirán como aspectos importantes en la sociedad argentina. Son símbolos de una inspiración del futuro, una lucha del presente y una tragedia del pasado. Con sus pañuelos blancos y voces altas, las Madres representan un movimiento de resistencia y una fuerza que se ha planteado en la vida del activismo argentino. Sus marchas y reuniones forman la fundación de su lucha para el cambio rápido y profundo en el sistema sociopolítico. En sus treinta años se han transformado en algo mucho más grande que sí mismas. Como dijo Hebe Bonafini, Presidenta Madres de Plaza de Mayo, “esa plaza que ya es nuestra, y también es de nuestro pueblo, de todo el pueblo que lucha” (Perfil, mayo 2007).

Bibliografía:
Aliverti, Eduardo. “Sin cura,” en Página 12, Sección El País, 15 de octubre, 2007

Femenía, Nora Amalia. “Las Madres de Plaza de Mayo de Argentina: de junta a democracia,” en Estudios Feministas, vol. 13, no.1, 1987.

“Las Madres cumplen 30 años de resistencia,” en Perfil, Sección Política, 30 de abril, 2007.

“Madres de Plaza de Mayo tomaron jefatura porteña,” en Perfil, Sección Política, 27 de junio, 2007.

http://www.madres.org/

O’Donnell, Santiago. “El genocido argentino,” en Página 12, Sección El Mundo, 4 de noviembre, 2007.

“Vencimos a la muerte, queridos hijos!” en Perfil, Sección Política, 1 de mayo, 2007.

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