Katie Washburn - Proyecto Final - Las Ferias de Montevideo
Es un domingo típica y, llena de estrés y pensando en parciales y proyectos finales, decido a ir a la feria Tristón Nevada por una pausa. Entre la muchedumbre de vendedores y compradores, escucho un voz familiar:
“¡Hola mi cliente! ¿Cómo andas?”
Con una sonrisa gigante, digo salutaciones y miro los pendientes y anillos de mi artista favorita, todos hechos de mano con plata y piedras individuales.
“¿Cómo está tu madre?” él me preguntó.
“Ay, ella regresó a los estados unidos, pero ella le encantó Montevideo.” El ríe y me dice que nos vemos la próxima vez.
Cuando mis padres vinieron a visitarme, no pudieron creer que algunos vendedores en las ferias me conocieron. Este hombre en particular siempre habla conmigo porque en mi segundo semana acá, compré una pareja de pendientes en que él tuvo mucho orgulloso. Son de dos piedras distintas y iguales, supuestamente tan difícil a encontrar.
“No voy a olvidarlos,” él siempre me dice. A mí, las ferias son mucho más que una experiencia turística. Son pequeños ejemplos y vistas entre la totalidad de la sociedad de Montevideo.
Antes de empieza con el cuerpo de mi escrito, voy a decir que este proyecto es muy distinto que otros proyecto que hice para la Universidad. Porque no podía encontrar libros o páginas de Web sobre mi tema, no tuve fuentes concretas. Pues la totalidad de mi información de mi comentario estaba encontrado entre observación y hablando casualmente con la gente de la cuidad. Digo casualmente porque eso otro problema mío en este proceso. Casi cada vez que pregunté unos personas sobre cualquier cosa, ellos estaban muy amables y ayudantes. Pero si les pregunté si quieren hablar usando mi maquina de video, ellos dicen, “Ay, no, no, pero muchas gracias.” Con una maquina de video pienso que parece más como una turista y menos como una persona a quien puede charlar casualmente, especialmente cuando los vendedores están tratando a hacer su trabajo. Por eso no tengo nada de una bibliografía, solo porque no usé libros o páginas de Web. Mi trabajo es una colaboración de mis observaciones y las conversaciones con la gente. Mi primer actividad en Montevideo era yendo a una feria con mi hermana acá, y fui a uno o dos ferias cada fin de semana desde llegué. A ir y comprar es más que una interacción sencilla en que una persona está pagando y la otra está recibiendo. Es como un amistad entre la gente en vez de un interacción corto y inmediato. Ellos tienen mucho respeto para cada persona.
Muchas veces los trabajadores en los kioscos me preguntaban con mucha curiosidad, “¿De dónde sos?”
Y después con sinceridad, “Ten cuidado con sus cosas. A veces está peligroso.” Son mi actividad favorita y estoy muy emocionada a tener la oportunidad a hablar sobre mis pensamientos sobre las ferias y la cultura en Montevideo.
Las ferias de Montevideo son famosas en todos los partes del mundo. Hay ferias pequeñas en cada barrio durante la semana, depende en el día. También hay ferias más grandes durante los fines de semanas, como Punta Carretas y la Cuidad Vieja los sábados, y Parque Rodó y la calle Tristan Narvaja en el Centro los domingos. Muchas veces los vendedores muden entre las ferias cada día, pero ellos siempre están en los mismos lugares semana por semana.
El ambiente es distinto en cada feria también. La feria en mi barrio es lo más pequeño con que conocía. En verdad es pequeño, como dos cuadras, no más, pero al mismo vez es íntimo y siempre veo gente quien dice salutaciones y quieren saber como está todo, solo porque somos vecinos. Y solo porque son pequeños no significa que no hay todo práctico que necesita en su hogar: hay frutas, verduras, quesos, pescado, cereales, dulces y ropa. Hay un sistema de confianza en las ferias tan pequeños; estaba hablando con Ana, una mujer quien vive en mi barrio, y ello me dijo sobre cuando sus hijos eran niños, iba a la feria del barrio con una lista a dar a un trabajador y después un hijo regresaba a recibir todas las cosas y la próxima semana Ana iba a pagar el hombre. Pues es más que una interacción sencilla en que una persona está pagando y la otra está recibiendo. Es una oportunidad a caminar en el barrio, charlar con sus amigos, escuchar que está ocurriendo y a hacer shopping todo al mismo tiempo.
Las ferias más grandes son distintas entre las otras también. La feria en la Cuidad Vieja está en la empieza de la calle central, Sarandi, y en el cruce, J. Carlos Gomez. Siempre está llena de artesanos con sus obras a vender, pero es muy caro porque este parte de la cuidad está llena de turistas. Este también significa que hay muchas cosas a traer a otro país como imanes y camisas que dicen Uruguay con frases e imágenes típicas. Es interesante que muchos de las artesanas jóvenes vengan a esta feria con guitarras y juegos a pasar tiempo. Hay un parte en el centro de la Plaza Zabala con muchos antiguos, más como un mercado que puede estar de mi cuidad en los estados unidos. Por lo menos, todos los vendedores saben que la Cuidad Vieja es una oportunidad a ganar dinero con cosas lindas y hechos de mano, porque puede vender pinturas o joyas por mucho más dinero que otras ferias.
La feria en Punta Carretas es cerca de la Rambla y Punta del Canario en el Parque Dr. Juan Corrilla de San Martín. Esta feria, también, está llena de artesanos, por casi lo mismo razón. No hay muchas turistas, pero Punta Carretas es cerca del campo de golf, el más lindo shopping y el barrio Pocitos. Por eso, hay mucha gente con mucho dinero quien va a esta feria y los vendedores saben que, con compradores con más dinero, ellos pueden ganar más con productos con alta calidad y de arte. Hay un centro lugar con líneas y cruces de vendedores y sus kioscos, pero en calles circundantes hay vendedores jóvenes, como en la Cuidad Vieja, con cosas como joyas, bolsas, pipas y gorros. También hay fruta y verduras, pero en el centro, el enfoco no es en lo practico. Hay muchísimo ropa de bien calidad y cosas como zapatos, joyas y mate. Artesanas conocidos son muy populares en esta feria, como Artesanías de Colonia Suiza quien fabrica sweaters para mujeres de lo mejor calidad. Son muy abrogados en el invierno pero ahora tiene opciones por el verano también, como camisas cortas o sin mangas, todos hechos de lana y en colores naturales y brillantes. Si tiene hambre, en la punta en que todas las líneas crucen, hay kioscos a comprar comida rápida como las hamburguesas o panchos y bebidas. Al lado de este gigante kiosco, hay un pequeño en que puede comprar alfajores, tortas y tartas frescas y hechas de mano. Me gusta mucho esta feria, y me parece que hay lo mejor calidad de ropa y productos de lana, pero al mismo vez es lo peor en diversiones.
Los domingos hay una feria en el Parque Rodo, cerca de la Playa Ramirez y el Parque de Diversiones. Hay bien ropa allá también, pero por causa de su locación entre lugares en que gente va a divertirse con la playa y juegos, esta feria tiene lo más diversiones. Muchas veces hay grandes exposiciones de tango en el lado de la calle Girabaldi, con bailarinas autenticas en ropa elegante y un circulo de personas mirándolos. También hay artistas de interpretaciones individuales, como los payasos, para niños. Algunos de los mismos vendedores que están en Punta Carretas van al Parque Rodó, como las Artesanías de Colonia Suiza, y hay kioscos con productos de cuero, madura y otras cosas útiles y hechos de mano como zapatos y platos. Me parece que esta feria es lo mejor para familias y niños porque hay los bailarinas y artistas individuales, y con el parque y la playa tan cera, es muy fácil a encontrar garrapiñadas o halado.
Finalmente, la feria Tristan Narvaja está en el Centro, obviamente en la calle Tristan Narvaja. Es la gran mezcla, con más que ocho cuadras de kioscos y vendedores con cualquier cosa está buscando: hay arte, libros, antiguos, animales, fruta, carne, queso, verduras, electrónicos, todo que puede imaginar en un lugar por precios bajos. Es lo más conocido de todas las ferias, pues es lo más atestada. Hay ejemplos de todos los aspectos de la cultura, incluyendo los timbores, hombres que tocan timbres y caminan en las calles en una tradición con origines en Carnaval, y otras formas de música, como cuartetos, guitarristas y tocadores del acordeón. Aparte de las diversiones, podría buscar horas y horas a comprar cosas prácticas, como comida fresca o pasta que nunca estaba congelado, o cosas para colecciones, como monedas, estampas o antiguas. Hay un montón de kioscos con libros modernos y viejos y muchos discos músicos. Puede buscar cosas específicas como candeleros o cordones de zapatos o también hay raros como banderas o fotos viejos. Además hay muchísimas animales, para camperos o mascotas, como aves, perros, gatos, largito y tortugas.
En el final cada feria es distinto, con el amiente, la gente y cosas a comprar. Pero también no solo son lugares a comprar y recibir; las acciones a las ferias son más que fiscales. Hay relaciones fuertes entre los clientes y los vendedores que son ejemplos de la sociedad de Montevideo en general. Cuando voy a un restaurante más que dos veces a almorzar, la moza siempre me recuerdas y sabes que soy una vegetariana. Si no voy al locatario cerca de mi casa en una semana, el hombre siempre me pregunta que pasó y si estaba viajando. La gente tiene una sentimiento que trabajo es más que dinero; es un interacción real con otras personas reales. Es mostrado en que cada día la gente de Montevideo elige a ir a las ferias en vez de los supermercados o los shoppings a comprar sus necesidades. Ellos quieren la oportunidad a hacer más que comprar; prefieren ir a un lugar en que pueden charlar con amigos, pelear por precios más bajos y encontrar algo completamente distinto. Es una experiencia de la familia, divertida y cultural.
No puedo imaginar que vaya a pasar con las ferias en el futuro. Me parece que Montevideo está en una época de cambio, con más y más reformaciones a las leyes antiguas sobre el medio ambiente, derechos humanos y la pobreza. Pienso que los cambios son una resulta de un nivel más alta de los jóvenes en la cuidad. Pero a muchos jóvenes, las ferias son lugares tan turísticos o para sus padres. Un hombre, Juan, de veinte años, dijo a su madre que odia a ir a las ferias con ella porque toma mucho tiempo.
“Siempre estás parando y charlando con cada persona en su vista. No es shopping; es un actividad de horas y horas,” el quejó.
Un otra chica, Mariana, veintiocho años, me dijo que a ella, las shoppings como Montevideo Shopping o Tres Cruces son muchos mejores.
“A mi no me gusta las ferias. Son buenas si necesito algo especifico y barato, pero prefiero ir a un shopping sin el muchedumbre,” ella dijo.
En el final pienso las ferias van a quedar en Montevideo mucho más tiempo. Son una tradición en que nadie puede cambiar rápidamente. Las ferias grandes son una manera a traer turistas entre la ciudad y una oportunidad para las artistas independientes a vender y charlar con otras. También es una manera a guardar la cultura de la cuidad y la gente, con los diversiones como los timbores y otros artistas musicales. Pero con más supermercados como Disco y Tata que son tan rápidos y fáciles en lugares más cercas a los barrios, no sé que es el futuro de las ferias pequeñas. Son sencillas y dependientes en un grupo muy específico en cada lugar. En el final va a depender en los jóvenes cuando ellos tienen hijos y que quieren hacer cuando necesitan comprar sus necesidades. Es como en cualquier país en la cara de desarrollo: las tradiciones tan especiales con interacciones entre la gente siempre sufren en vez de las tiendas rápidas que ganan más dinero.

Javier dijo
Hola Katie,
soy Javier, uruguayo pero vivo en España. La verdad que me encantó tu investigación y tu visión de las cosas. FELICITACIONES!!! Veo que este trabajo tiene más de un año. Seguro que te fue muy bien. Si podés, contame.
Nuevamente FELICITACIONES y FELIZ 2009!!!
Salute!!!
5 Enero 2009 | 06:50 PM